Al cumplirse dos años del gobierno de Margarita González Saravia en Morelos, el estado comienza a cosechar los frutos de una gestión caracterizada por una inquebrantable cercanía con la gente. La celebración de este segundo año de transformación, plasmada en un masivo acto en el Estadio Centenario de Cuernavaca, no solo reunió a miles de morelenses, sino que consolidó la percepción de un liderazgo que ha sabido gobernar desde el territorio y no desde el escritorio.
Recibir un estado flagelado por inercias institucionales y desafíos estructurales complejos no es una tarea sencilla –con Graco y Cuauhtémoc se perdió el rumbo–. Sin embargo, la mandataria morenista ha demostrado que con voluntad política y honestidad es posible redireccionar el rumbo del estado. En estos 24 meses, la prioridad principal ha sido rescatar la dignidad de la identidad local, construyendo un gobierno transversal que sitúa las necesidades de los sectores más vulnerables en el centro de todas las políticas públicas.
Uno de los pilares más sólidos e incuestionables de este periodo es el avance en materia de justicia social e infraestructura para el bienestar. La implementación de estrategias innovadoras de proximidad social, como las Caravanas del Pueblo "Territorio de Paz y Buen Vivir", ha permitido que las dependencias estatales recorran los municipios de manera permanente.
Con esto, se resuelven de forma directa las demandas más apremiantes en salud, educación y servicios comunitarios básicas en las zonas históricamente postergadas.
En el rubro de la seguridad el cambio de estrategia ya arroja datos contundentes y alentadores. La gobernadora destacó en su balance una disminución del 51 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos en la entidad. Esta cifra es el resultado de la coordinación estrecha y diaria dentro de la Mesa de Construcción de la Paz, en conjunto con las fuerzas armadas y la administración de la Presidenta de la República. Pero más allá de los números, la gran virtud de González Saravia ha sido su capacidad para dar la cara, escuchar e integrar las inquietudes de los sectores sociales, abriendo mesas de diálogo directo incluso ante las legítimas manifestaciones ciudadanas y estudiantiles.
La demanda de seguridad, sin duda es el reto más importante para la gobernadora, pero también se debe entender que tras años de abandono, corrupción y la llegada del crimen organizado a posiciones de poder, devolver la tranquilidad a los morelenses no es una tarea fácil.
Margarita González Saravia ha devuelto al estado la dignidad institucional y la esperanza de un renacimiento social próspero, demostrando que gobernar junto al pueblo siempre será la mejor fórmula.









