Ningún universitario desea que la UAEM aparezca en las noticias locales, nacional e internacional por sucesos de crimen, violencia e inseguridad. Las autoridades universitarias están haciendo su esfuerzo para aplicar medidas de seguridad. Se ha implementado un sistema de seguridad de cámaras, de revisión de personas que acceden a los campus universitarios, instalación de cámaras, botones de auxilio, etc. Puede ser que falta algún mobiliario, capacitación y otros sistemas. El mismo gobierno del Estado está apoyando este tipo de trabajos.
Pero no está funcionando. Tenemos conocimiento del desfortunio de la estudiante española que hacia una estancia en un intercambio estudiantil entre universidades. Y a unos cuantos días recibimos la noticia del asesinato de dos estudiantes de preparatoria.
Pero unos días después se “viraliza” un video donde varios jóvenes se involucran en una riña fuera de un bar, en las inmediaciones del Campus Chamilpa.
Aquí existen varias premisas que nos pueden dar luz de las circunstancias a las que nos está llevando las circunstancias de inseguridad, violencia, enfrentamientos, etc.
1. El clima estudiantil dentro del aula, en lo general es normal. No se ven cambios drásticos. El comportamiento y actitud de los jóvenes sigue siendo la misma que en años anteriores. A simple vista no se perciben cambios.
2. No se puede negar que los espacios universitarios hayan sido penetrados por personas, en calidad de estudiantes para distribuir estupefacientes, quedando comprobado que en el interior se lleven a cabo la comercialización de drogas, como es en otros centros de estudios, ya que este nocivo monstruo ha invadido todos los espacios. Tengo precedentes de algo así desde el año 1998 en otra escuela ajena a la UAEM, pero que es algo que nos envuelve a casi toda la sociedad.
3. Por parte de las autoridades universitarias, no se conoce algún programa paralelo a los programas de educación, en el que se concientice a los jóvenes acerca de los resultados tan nocivos al involucrarse en el consumo o en el negocio nefasto de las drogas o de otra índole negativa en las personas.
4. La inseguridad y la violencia, cometida por el crimen organizado es algo que ha crecido durante los últimos 50 años, solapado por los gobiernos federal, estatales y hasta municipales. Pero hoy, es una penetración mayor de las huestes de la delincuencia organizada, en la que, movidos por los intereses económicos han podido de manera más sencilla a los gobernantes. Y las pruebas están a la orden del día.
5. Hoy, con respecto a la delincuencia organizada, las declaraciones del ejecutivo estatal y los resultados son diferentes. Por un lado, declara que la estadística de crímenes dolosos está disminuyendo, pero, por otro lado, las noticias de ejecutados, asesinados, asaltos, ataques a jovencitas, están a la orden del día.
6. Las autoridades municipales no han cancelado los permisos para controlar la venta de bebidas alcohólicas alrededor de los campus universitarios. Solo basta recorrer la avenida Universidad, la avenida Defensa Nacional (La calle del tianguis de Chamilpa) todos los días, a cualquier hora del día están vendiendo en las tiendas cerveza y los jóvenes estudiantes la consumen en la calle, además de establecimientos como bares informales, en terrenos de la línea antigua de alta tensión.
7. Obviamente que los jóvenes son hijos de familia en su inmensa mayoría, lo cual indica que dependen de papá, mamá o de ambos. Los padres de familia no podemos extraernos de dicho problema. En este aspecto la universidad también puede diseñar un programa de educación periférico de relaciones con los padres.
8. El problema social de la violencia y la inseguridad es demasiado grande, pero se puede ir afrontando por células. En este caso la Universidad es una de las más importantes den la sociedad.
Estas premisas nos pueden ir dando idea de lo que debemos hacer para tratar de resolver estas circunstancias de caos violento, según nos corresponda.
La juventud estudiantil es una importante población. Vale la pena el esfuerzo de autoridades universitarias, civiles, municipales, estatal y federal. Vale la pena el esfuerzo de los padres de familia y de toda la sociedad entera.









