Las sociedades basadas en sus vivencias a través del tiempo, imponen el orden, el que se expresa como un conjunto de normas jurídicas.
Fernand Braudel, afirma que las crisis están fechadas desde tiempos remotos y el establecimiento del orden está comprendido como la culminación de todo proceso constitutivo, culminación que siempre revela las limitaciones de la noción de orden porque siempre hay algo más allá de él.
Ahora bien, cuando las diferentes formas de gobierno no están firmemente establecidas, firmemente ordenadas, es ineludible que aparezca la corrupción la cual gozará de un ciclo para su desarrollo.
La corrupción tiene muchas acepciones y significados, como: la acción y efecto de corromper, depravar, echar a perder, sobornar a alguien, pervertir, dañar o bien, es vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales. Pero también es un uso ilegítimo de información privilegiada, además de los sobornos, el tráfico de influencias, el faltar como funcionario conscientemente a los deberes de su cargo y otros más.
La corrupción hoy día, no cesa, baste ver las páginas de los periódicos para constatar los escándalos que se suceden, por ello, los ciudadanos afirman que hoy, es una práctica común y que los políticos son el gran mal de México.
Bajo este contexto, es deber de los ciudadanos, entender en términos morales y sociales a la corrupción y, siendo así, Julio César Ubilla Abad, afirma que la corrupción moral es fuente de todas las otras corrupciones, cuya raíz está en la formación de los valores humanos y sociales. El responsable de este desquiciamiento universal que vive la humanidad, es la inclinación a utilizar lo que se denomina la “línea de menor resistencia”, que provoca apetito ansioso y excesivo para acumular poder y riquezas en el menor tiempo posible, aunque haya que perjudicar a alguien y a la sociedad en su conjunto.
Ciertamente, la crisis que presiona a los ciudadanos está bajo la sombra de la corrupción y resulta incierto que en mediano plazo existan buenos tiempos y menos aún se alcance la madurez política. Lo que si es cierto, es que están hartos del tema de lo político y de quienes se encuentran en él.
No debe tener cabida la especulación en el conjunto de reflexiones, pensamientos y consideraciones profundas que se estén realizando sobre el tema, ya que es la enfermedad que nos tiene enfermos, es la enfermedad de moda.
Y cuando hablamos de sociedad, vivencias, orden, normas y corrupción, debemos de remitirnos hacia los legisladores que están viviendo difíciles, malos y pésimos momentos por voluntad propia e impropia , momentos que deben provocar la sana y reflexiva polémica sobre los hechos y la formación de ideas para llegar a crear normas congruentes, en lugar de basarse en fórmulas que hagan del ejercicio del poder una actividad menos voluntarista y errónea, sino, llena de datos reales, hechos y planes concretos.
Al respecto, el Doctor Jorge Mario Lescieur Talavera, expone algunas consideraciones jurídicas, sobresaliendo el tema por el que habría que ver si en el sistema de los acuerdos partidistas se da el Bloque Oposicionista, como una figura asociativa e innovadora en el régimen representativo, figura no proscrita en materia de consensos partidistas, es decir, una asociación de las minorías en un mismo sentido de voluntad política para elegir al Presidente de la Cámara de Diputados, para votar las reformas a las leyes y demás eventos legislativos, cuyo objetivo pudiera ser entre otras cosas, frenar los excesos presidencialistas y frenar al llamado absolutismo de Partido Dominante en clara referencia a Morena y como fuera hace algunos años clara referencia al PRI y al PAN.
Se debe mejorar la relación sociedad-partidos-estado, conociendo la naturaleza verdadera de la relación, instrumentar un verdadero sistema de acuerdos partidistas, no suplantar la decisión social, buscar los equilibrios y erradicar la “máxima” utilizada como regla o proposición de conducta, generalmente admitida por los que profesan una facultad u oficio que dice a la letra: “Democracia sólo la mía”.
El estado actual del país, debe ser el origen de las sanas propuestas, para considerar mejores leyes que prevean la corrupción. El año por venir, pudiera ser el establecido para que definitivamente se dé inicio al orden deseado, ello; si se cuenta con el concurso de la sociedad toda.
Es importante destacar que al PRI y al PAN en los últimos años les fue difícil mantenerse como primera fuerza electoral, así que para MORENA, será el próximo año un desafío, mantenerse como fuerza predominante y todo por los problemas irresolubles a su interior y al exterior.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación y la Fiscalía General de la República, deben velar por los hechos que se susciten al interior de la Cámara de Diputados, deben vigilar la constitucionalidad de todos y cada uno de los hechos que se vienen dando.
La prudencia y la reflexión deben retornar al debate y los consensos.









