Zygmunt Bauman utilizó el concepto de modernidad líquida para describir una época caracterizada por el cambio constante. Ahora frente a estructuras sociales que anteriormente ofrecían mayor permanencia, la vida se desarrolla en escenarios más dinámicos, Bauman utilizó este concepto para explicar una sociedad en la que las relaciones, las formas de comunicación y los vínculos se encuentran en transformación permanente.
Esta idea nos permite observar al derecho desde una nueva perspectiva en donde las normas buscan fijar determinados acuerdos sociales, mientras la realidad sobre la cual actúan permanece en movimiento. De esta manera una sociedad cambiante requiere reglas suficientemente estables para generar certeza y al mismo tiempo, ser suficientemente flexibles para conservar su correspondencia con la realidad.
Los derechos humanos son un ejemplo claro de ello, son universales y permanentes; la dignidad, la igualdad, la libertad y la justicia mantienen su valor con independencia de las transformaciones sociales. sin embargo, se desarrollan dentro de contextos determinados y adquieren nuevas dimensiones conforme cambia la sociedad.
Por ello, hablar de derechos sólidos dentro de una sociedad líquida implica reconocer los principios y las formas mediante las cuales se materializan, los primeros pueden conservar estabilidad mientras las segundas evolucionan.
Lo que nos hace plantearnos la relación de la certeza jurídica como una forma de estabilidad en una sociedad sometida a cambios constantes, en este sentido la certeza también puede entenderse como la capacidad de las instituciones para ofrecer respuestas coherentes frente a situaciones nuevas.
Esto implica que la adaptación jurídica forma parte de la propia estabilidad, una institución capaz de evolucionar puede ofrecer mayor continuidad que una estructura completamente rígida. De modo que el derecho depende, de su capacidad para interpretar los cambios sociales sin abandonar los principios que justifican su existencia.









