La incorporación del principio de igualdad sustantiva a la Constitución consolida un criterio que orienta la interpretación constitucional.
Durante varios años, la igualdad sustantiva se encontraba en la jurisprudencia de la Suprema Corte y en los tratados internacionales, no fue hasta la reforma constitucional del año 2024 en donde se incorporó expresamente este principio.
Esta incorporación representa un cambio significativo, pues en las primeras etapas del constitucionalismo liberal, la igualdad se concebía como un mandato dirigido al legislador para evitar distinciones arbitrarias entre las personas, con el desarrollo del Estado constitucional de derecho, el concepto adquirió una dimensión más amplia en donde la igualdad comenzó a entenderse como un principio que exige valorar las condiciones reales en las que las personas ejercen sus derechos.
Desde esta perspectiva, la incorporación de un principio constitucional modifica el conjunto de parámetros que utilizan los jueces para evaluar la validez de las normas y de los actos de autoridad lo que genera un impacto directo en el análisis que realizan los tribunales.
Bajo esta idea, su evolución nos invita a reflexionar sobre el papel de los principios, dado que con frecuencia se perciben como declaraciones generales cuyo contenido depende exclusivamente de la voluntad del intérprete, sin embargo, también contribuyen a la modificación de normas jurídicas, la actuación administrativa y las decisiones judiciales, por ello, surge un nuevo desafío para las instituciones para incorporar este principio.
De esta manera la igualdad sustantiva abre así una nueva etapa para el derecho, su presencia en el texto fundamental asume una comprensión más amplia del principio de igualdad y ofrece un nuevo parámetro para interpretar la Constitución y fortalecer la eficacia de los derechos fundamentales.









