La educación formal en todos sus niveles, en nuestro país, es responsabilidad del Estado Mexicano. En forma muy amplia lo describe el artículo 3o. constitucional. Para ello existe toda una estructura administrativa, pedagógica, jurídica y hasta política. Ésta, debe garantizarse laica, universal, inclusiva, gratuita y sin ideología política, de acuerdo a cada nivel. La ciencia, la filosofía, la historia, la economía, son algunas de las materias básicas que deben afrontarse. Pero cuando el Estado no tiene la suficiencia para garantizar su acceso entonces tiene que concesionar. Y eso es lo que hace para que existan centros de enseñanza particulares. Quienes deseen abrir un centro educativo, del tamaño que sea, tendrá que cumplir con diversas leyes, reglamentos y principios impuestos por el estado, para garantizar que también cumplan con los principios, filosofías y políticas que el estado se ha marcado.
Son innumerables los particulares que han incursionado en explotar este tipo de concesiones. Lo que debería ser un centro de enseñanza con filosofía de educación y formación en el desarrollo humano, hoy, este tipo de educación, nos podemos atrever a inferir que el 99% de esas escuelas, son empresarios de la educación. Un empresario es una persona moral o persona física que realiza actividades para lucrar puramente. Y así, los propietarios de las escuelas particulares, a cualquier nivel desde jardín de niños hasta universidades con licenciatura o posgrado, se han convertido en empresarios de la educación. Y esto no sería malo si cuidaran perfectamente el servicio que venden. Como el fabricante de vehículos que da servicio post venta y que está atento a identificar errores en la producción o en los materiales utilizados o simplemente en la satisfacción del cliente, con los que el fabricante busca la forma de resolver problemas que causen alguna molestia en el uso del producto terminado. Los empresarios de la educación están más enfocados en la generación de ganancias, pocas son las escuelas que se preocupan en una excelente formación de los alumnos, en una satisfacción de los padres en cuanto a la calidad de la educación. Están más enfocados en la comodidad o en el confort del cliente haciendo más placentera su estancia y que estos estén cubriendo sus colegiaturas. Eso no estaría mal en otro tipo de servicio. Pero la educación es un servicio que requiere calidad total en la enseñanza. Por lo cual debería ser preocupación en la calidad del personal, su capacidad y habilidad en el manejo de grupos, en la enseñanza, en el cumplimiento de programas, en los valores y principios morales que los docentes imparten con sus estudiantes, en sus instalaciones y la respuesta a los estudiantes en cuanto al aprovechamiento de la enseñanza.
Pero también deberían cuidar el ambiente laboral de los docentes, la satisfacción en la prestación de su servicio, en la remuneración económica de acuerdo a la formación de quien imparte las clases. Las prestaciones a los trabajadores.
En 2020 se calculaba que existían en 34 mil centros educativos en el país y con ello 184 mil maestros en el área de educación particular. Existe otro dato del año 2023, en un documento de entornopolítico.com en el que se calcula que existen 495,775 docentes en escuelas particulares. Ni el Inegi ni otro instituto de investigación ha publica la cantidad exacta de docentes en es escuelas particulares. Sin embargo, eso nos da una idea de la cifra importante de maestros en esta área de la educación en México, un sector tan importante como la educación pública que ni las autoridades ni los propietarios de escuelas particulares han atendido adecuadamente.
Hasta la fecha, no hay antecedentes de la creación exitosa de organizaciones sindicales capaces de representar a los trabajadores de la educación particular. Varios intentos sobre ello han sido atacados por los mismos propietarios de las escuelas particulares, siendo cesados los principales protagonistas.
Los sueldos bajísimos, la falta de prestaciones y la garantía de una antigüedad laboral son las principales causas por las que luchan (algunos) los trabajadores de la educación particular. Y por el contrario, las escuelas han crecido como empresa enormemente.









