En la década de los setenta había una película muy divertida de nombre “¡Ahí Madre!”. En una escena donde Eduardo Manzano interpreta al Gordolfo Gelatino (el hijo) y Enrique Cuenca interpreta a Doña Naborita (la mamá) se presenta un diálogo donde el hijo sentado en un sofá le dice a su mamá que está planchando frente a él “Madre, ya no me gusta verte trabajar tanto. ¿No habrá forma de que pongas una cortina para que no te vea?” La película fue un éxito como película de comedia y entretenimiento.
Hacer comentarios misóginos sobre el rol de las mujeres en el hogar, parece estar no solamente en desuso, sino que por fin se hace conciencia de lo ofensivo que resulta hacerlos y escucharlos. Es muy complejo entender el límite entre una broma y una ofensa puesto que no todos lo entendemos ni lo sentimos igual. Pero lo que si es fácil identificar es el uso de narrativas que pretenden cosificar a las personas siendo ofensivo en cualquier circunstancia o contexto. Puedo estar de acuerdo en evitar ese tipo de comentarios en un ambiente que resulte inapropiado. Y aquí viene la parte compleja, porque existen también grupos de personas, hombres y mujeres, que al reunirse en privado pudieran “divertirse” haciendo comentarios “chistosos” respecto al sexo opuesto. Nos resulta divertido saber que, en ese momento, nuestros comentarios tienen una picardía especial que pudiera sentirse prácticamente inofensiva porque está blindada por el anonimato. Y podemos rasgarnos las vestiduras frente a la muchedumbre que reclama sangre para quienes osan emitir su opinión opuesta a sus ideales, y sin embargo emitir una arenga que resulte igual de ofensiva para quienes se adhieren al polo opuesto de la opinión.
Lo políticamente correcto, en ocasiones está peleado con lo pertinente, con el pragmatismo, porque cae en la trampa de quienes establecen ese orden “correcto”.
Entender que existir, evolucionar y adaptar son verbos relacionados pero diferentes, pudiera ayudarnos a respetar el espacio, el tiempo y las preferencias de los demás. Lo importante es que, en su adaptación y evolución que le dan sentido a su existir, NO perjudique a quienes ocupamos los mismos recursos y el mismo espacio geográfico. Ya que se sentirse ofendido tiene más que ver con el contexto histórico/cultural que define los matices de una sociedad.
La gente se ofende por temas muy diversos. Y esos mismos temas son la causa del entretenimiento de otras personas. El tono, las palabras, la forma en como nos tratan nuestros amigos en la preparatoria, pareciera no ser tan ofensiva, pero cuando ese mismo modo es usado por alguien extraño puede ser que un simple “Hey tú” pueda sentirse desagradable.
Por alguna razón que prefiero no inferir, se ha puesto sobre la mesa el tema de las TradWife (Esposa Tradicional) como una forma de recuperar tradiciones, espacios, roles que tienen valía para algunas personas y son completamente opuestos al pensamiento del empoderamiento femenino de algunas otras.
Cada una de las mujeres tienen capacidades, habilidades y preferencias diferentes. El hecho de que algunas de ellas se sientan cómodas realizando actividades que demandan fuerza muscular para la resolución de problemas de la comunidad, no debería ser motivo de mofa o segregación. Del mismo modo me parece que quienes dirigen un departamento administrativo que exige habilidades digitales y manejo de conflictos tiene un merito muy destacado. Quienes mantienen el hogar aseado, con orden y respeto en la convivencia, que pueden sostener una conversación a profundidad sobre manejo de situaciones domésticas y administración de recursos para la manutención de una casa, no deberían ser señaladas como personas non gratas para quienes desempeñan otras actividades en un edificio diferente a su hogar.
Seamos pacientes con los flujos de las ideas. No todos son radicales y en ocasiones quienes lo eran cambiaron su forma de pensar después de atravesar por las aristas de aquella ideología que defendían a capa y espada.
Démosle un espacio a la mente. Atrevámonos a entablar conversaciones incómodas con tolerancia y con el deseo de aprender más que de convencer. Demos apertura a las voces y demos guía a las acciones para evitar perjudicar o lesionar a personas que se relacionan y que a veces ni siquiera son opuestas a la postura, simplemente forman parte del contexto.
Las mujeres actuales pueden dirigir una empresa desde casa y generar ingresos con herramientas digitales que en otros tiempos no hubiéramos ni imaginado. Puedes ser una ejecutiva en la high, aunque también puede ser una TradWife con Wi Fi.









