La oposición en Morelos se fortaleció a partir de las alianzas electorales que, acertadamente, llevó a cabo en todo el estado. Se hizo de la victoria en los municipios más poblados de la entidad, gracias a la coalición que logró consolidar en el pasado proceso electoral de 2024 y a la mala determinación de Morena de competir prácticamente solo en la mayor parte del estado.
Cuernavaca, Jiutepec, Temixco y Cuautla, entre otros de los municipios más poblados del estado, fueron ganados por la oposición gracias a la suma de votos de los tres partidos que se coaligaron en aquel momento. Sin embargo, si se analizan los resultados por partido, Morena obtuvo por sí solo la mayor votación en los cuatro municipios mencionados; pero, al no contar con la sumatoria de otros partidos aliados, las presidencias municipales se fueron del lado opositor. La combinación de esos dos factores fueron determinantes en el resultado final.
Para este próximo 2027, las circunstancias son distintas y, por lo tanto, la estrategia de la oposición también tendrá que ser diferente, en virtud de que las alianzas ya no serán similares a las que se construyeron en 2024. La relación entre el PAN y el PRI se fracturó ante el choque de intereses y ambiciones entre ambas fuerzas políticas; mientras que el PRD ya no representa el peso político y electoral que tenía en aquel entonces y hoy es desdeñado por ambos partidos. Aun cuando posiblemente logren acuerdos parciales, ya no irán en coalición total, lo que va a menguar su fuerza.
Aquí en Morelos, el PAN se mantiene como la segunda fuerza política y conserva una presencia electoral importante, particularmente en la capital del estado. Es una realidad que no se puede soslayar y que coloca a Acción Nacional en una posición altamente competitiva, circunstancia que debería encender las alertas al interior de Morena. De hecho, el PAN gobierna la capital del estado desde hace dos trienios consecutivos, por lo que mantener el control de Cuernavaca representa una prioridad estratégica de cara a todo lo que se avecina.
La estrategia electoral del PAN parece estar basada en mantener el control de la capital para, desde ahí, proyectar a su posible candidato a la gubernatura en 2030. Por ello, una de sus principales prioridades consiste en respaldar la administración del actual alcalde, buscando magnificar sus resultados de gobierno y, con ello, fortalecer gradualmente su proyecto político. Parte de esta estrategia consistirá en contrastar la administración municipal con el Gobierno del Estado, haciendo un uso maniqueo de los resultados de ambas gestiones para favorecer su propio proyecto y construir, desde Cuernavaca, una candidatura competitiva que eventualmente pueda disputar la gubernatura frente a cualquier perfil que presente Morena. Van a intentar fortalecer una estructura territorial para ampliar su margen de rentabilidad hacia las clases populares. El tema de las alianzas se ve muy complicado porque en esta coyuntura han terminado relaciones con sus hermanos priistas y con lo que queda del PRD.
Ante ese escenario, el activo más preciado del PAN es la administración de la capital y, desde ahí, su posibilidad de proyectarse hacia el resto del estado. En Jiutepec rompieron con el alcalde actual y ya promueven a su propio candidato; en Cuautla, primero arroparon a su presidente y después cuando vieron que éste se hundía, prefirieron abandonarlo y ahora se encuentra en la cárcel y Acción Nacional determinó deslindarse de él. Temixco tal vez pudiera ser otra de sus fortalezas, porque ahí también gobierna, pero la conformación del municipio complica el que puedan mantenerlo.
En conclusión, la oposición tiene posibilidades reales de ser competitiva, pero dependerá principalmente de que el partido en el gobierno no tenga la capacidad de generar acuerdos entre sus aspirantes para apoyar al mejor perfil. Para Morena el escenario es positivo, pero estará directamente relacionado con su capacidad de integrar intereses y, al mismo tiempo, postular cuadros limpios y competitivos que no pertenezcan a la clase política tradicional, porque eso ya no quiere el ciudadano común. La victoria será de quien demuestre ser congruente entre el decir y el hacer, ya estamos a nada de ver el resultado.









