La euforia futbolística ha llegado a su fin con un partido que dejó más dudas que satisfacciones. Para quienes siguieron los ocho partidos de Argentina fue una tarde complicada puesto que parecía un equipo diferente al que había remontado dos partidos y había definido cuatro más en tiempo de compensación o en tiempos extras. Ese domingo fue un equipo sin iniciativa, sin asociación. Un equipo que se dedicó a defender sin proponer. Y es aquí cuando uno se pregunta ¿hasta dónde puedo obedecer las instrucciones de una directiva?
Porque podemos pensar que no se debió más que a seguir la línea del director técnico que se quiebra en conferencia de prensa por una escuadra de multi talentos que difícilmente volverá a reunir.
La estrella del equipo se ha ido con la cara en alto después de un despliegue impresionante de talento. Con un magnetismo para jalar la marca, abrir espacios, proponer un ritmo y definir como muy pocos lo han hecho en la historia de este deporte. Hoy sabemos que no es suficiente. Se requiere de consistencia y de la adaptación de la estrategia según el oponente y según el momento.
En algún momento de nuestras vidas hemos tenido la oportunidad de ser actores de una situación única, de esas que se presentan de forma esporádica y demandan nuestro talento, nuestro compromiso para obtener el mayor beneficio o aportar lo más posible en aras de un resultado favorable ya sea para nosotros o para que alguien más brille. En ocasiones nos tocará “meter el gol” en otras, simplemente nos tocará “jalar la marca”.
Nuestras capacidades tienen límites y nuestras habilidades se van mermando. No siempre estaremos disponibles para desempeñar el papel que se nos exige. En ocasiones nos tocará crear la estrategia para llegar al resultado. Importante será establecer nuestra postura para entender cuál es el rol que podemos desempeñar para maximizar los efectos de nuestra participación.
A veces la parte más difícil es atraer la atención para de inmediato dejar el escenario a quienes cuentan con las capacidades que alguna vez dominamos. Serán otros quienes luzcan sus habilidades y reciban las ovaciones. Y lo harán de una forma adaptada a las circunstancias, los veremos con actitudes ajenas a nuestro contexto histórico, con la actualización de modelos de pensamiento y patrones de desempeño. Los veremos extraños pero efectivos.
Llegará el momento en que obedezcamos la estrategia de la vida misma, ¡Claro! Si acaso aprendemos a escucharla. La vida nos puede hablar al oído, pausadamente o puede optar por gritarnos y zarandearnos. Importante será poner atención para jugar la posición que nos imponga. En ocasiones la ignoramos y nos dejamos guiar por la respuesta en las gradas, por el bullicio que nos convence de esa ilusión de estar haciendo lo correcto. Cuidado con ello. La vida es tolerante no porque se adapte a nosotros, sino porque es didacta y observa tu respuesta.
Te invito a hacer pausas. A establecer esa postura que se hace preguntas como ¿Qué es lo que la vida me quiere enseñar ante esta situación? Cada escenario complejo lleva implícita una lección. En ocasiones nos enfocamos en el problema y dejamos de lado la solución. En otras más salimos de las dificultades sin integrar el nuevo aprendizaje, por lo que volvemos a tropezar con la misma piedra.
Seguir las instrucciones de la directiva parece lo más apropiado si pensamos en un principio de orden. Pero también están la experiencia, la aplicación de lo aprendido y la iniciativa para proponer algo diferente, algo que nos permita alcanzar mejores resultados sin olvidar que, en ocasiones, también se espera de nosotros que pensemos más allá de la estrategia establecida.
Es probable que se nos presenten nuevas situaciones para aplicar lo aprendido, o tal vez sólo nos quede el recuerdo de haber estado a unos metros, a unos minutos o a un movimiento de haber llegado a la meta. De ahí la importancia de conocernos, actualizarnos y saber qué posición es la que mejor podemos desempeñar en nuestro contexto actual.
Hoy te invito a una pequeña reflexión. Felicítate por los goles anotados en tu vida profesional, personal y familiar. Define si estás para defender, dar juego, meter gol o sólo jalar la marca.









