La dirigencia de MORENA será culpable si en las siguientes elecciones pierde. No ha aprendido nada, sólo ha estado papilloneando, como dicen los franceses, yendo de un lado a otro, tomándose fotos y sonriendo muy alegremente. No tiene trabajo realizado (más que consultar a Andy) no hablan con las Bases municipales simplemente no las toman en cuenta porque no existen para ellas, así que no conocen a sus militantes, no … nada.
Ha reducido todo su accionar a organizar elecciones. Violentando sus propios acuerdos ha dejado una estela de agravios entre la militancia, sobre todo, la que ha creído que se va a respetar lo establecido en cuanto a la democracia interna y la necesidad de impulsar candidatos -mujeres y hombres- que den razón y cuenta de su compromiso.
La dirigencia estatal no entiende que su trabajo no se basa en asuntos electorales sino en fortalecer sus cuadros (si es que los tiene) darle dirección e irla radicalizando para lograr una auténtica transformación. Pero son tan culpables quienes las “eligieron” y las colocaron en esos puestos como ellas mismas que aceptaron sin tener ni historia de lucha ni la más mínima idea. Parece que el diputado Juan Ángel tuvo mucho que ver, tal vez le pareció que todo seguía siendo como en el PRD y sus auténticas, mal llamadas, tribus.
Y como todo apunta a que la dinámica inicia cuando hay elecciones, aparecen muchos impulsados por la ambición. El mismo Juan Ángel y el otro diputado Alonso -de Jojutla y Yautepec- se han llamado a sí mismos para encabezar la candidatura a Cuernavaca sin tener nada qué ver solo movidos por su ego y sus corifeos que nunca faltan.
Lo realmente importante es esto y la gente de Izquierda está atenta y trabajando porque a nivel global, la Izquierda enfrenta un debate estratégico sobre cómo responder al actual auge reaccionario de la derecha cada vez más extrema y cada vez más descarada pues no oculta sus aviesas intenciones. Veamos algunas notas y cuestionamientos que se formulan analistas enterados:
¿Cómo podríamos caracterizar este período? ¿Qué entendemos por extrema derecha y qué tipo de unidad política consideraríamos necesaria para enfrentarla? Vale la pena situar la escala global del fenómeno. No hay duda que la extrema derecha avanza en todo el mundo de forma contundente. No es invencible pero tampoco se trata de un fenómeno meramente coyuntural.
Nos comparten más datos. – “En las últimas elecciones al Parlamento Europeo la extrema derecha se convirtió en la segunda fuerza del Parlamento, muy cerca de la derecha tradicional del Partido Popular Europeo.
En Francia, contradiciendo la tradicional posición crítica del pueblo francés, Marine Le Pen tiene por primera vez posibilidades reales de llegar al Elíseo.
En Italia, Meloni gobierna desde 2022 con suficiente aprobación.
En Alemania la AfD rompió el cordón sanitario vigente desde la posguerra para transformarse en segunda fuerza nacional”.
En el Reino Unido, afortunadamente ganó un primer ministro que se distingue de los anteriores en el sentido de que quiere romper con el Neoliberalismo. Eso dijo.
Trump (¡fuck!) en los EEUU, se muestra monstruosamente agresivo contra los gobiernos progresistas y respalda sin disimulo a sus aliados ultraderechistas. La India se suma a esta derecha internacional y no se diga el Israel de Netanyahu.
En América Latina, fue desalojado del poder el bolsonarismo en Brasil. Lula mejoró con crecimiento de la economía y el empleo y una recuperación de los ingresos populares, pero Flavio Bolsonaro llegó a superarlo en algunas encuestas. En Ecuador, Daniel Noboa afinca un régimen autoritario y combina la persecución de opositores con el narcotráfico descarado e institucionalizado. Se sabe que en sus exportaciones de plátano incluyen grandes paquetes de droga, es un clamor. En Chile, José Antonio Kast, pinochetista. En Honduras, otro lacayo de Trump y en El Salvador, Bukele.
Aquí, en México, esta oposición conservadora no ofrece fuerza ni argumentos. No cuenta con un proyecto propio que dé a conocer a la población. Se esmera en insultar, agredir, violentar, calumniar llegando a extremos ridículos. Además, por si fuera poco, esta Derecha reaccionaria se expresa y se manifiesta cotidianamente en favor de la agresividad imperialista, se arrodilla ante Trump y le suplica que nos invada suponiendo que así asumirá el Poder.
La fuerza global de este fenómeno de la derecha es importante. De ahí que insistamos en llamar la atención de aquellos que estén convencidos de mantener la dirección de este gobierno que, aun cuando no sea Socialista ni ofrezca muestras de querer serlo, se ha colocado en el trayecto de una Transformación que no quiere regresar al salvaje capitalismo Neoliberal.
Ojalá MORENA lo entienda. Si no, que la militancia se lo reclame.









