Corría el medio día del jueves 11 de junio del año que suma diez (2026). Levanté los brazos hacia el cielo y exclamé un sonoro grito de gol. No sé de dónde saqué tanto aire, pero mi grito duró varios segundos de intensa vibración. Cuando recuperé el aliento estaba solo, en el sofá de la sala. Sin poder compartir esa emoción.
Y esa situación puede ser circunstancial. No pretendo hacer drama de ese momento puntual de soledad. Lo que quiero expresar es que en ese momento en que no había con quién discutir o celebrar la jugada me vi a mí mismo disfrutando al máximo del triunfo de once perfectos desconocidos que tenían una playera respetada por mí. Me encontré con el Eric que disfruta, que grita, que se emociona. Una persona que vibra por representaciones. Que reconoce la alegría colectiva y se adhiere a esa expresión de júbilo dejando atrás prejuicios estériles.
Pude ser consciente de que hace mucho que no estoy siguiendo cosas que me entusiasman. Me apasionaba el cine, por ejemplo. Se puede decir que tenía una relación con ello puesto que lo consumía, lo criticaba, lo recomendaba y hasta lo prohibía (quéconoce loco ¿no?). El rock & roll, simplemente me apasionaba en sobremanera. Me gustaba escuchar en vivo la música de mi juventud rodeándome de amigos músicos y cantantes que interpretaban esos temas. Me hacía presente en sus recitales para poder tener la oportunidad de un palomazo. El baile fue mi primera pasión. De adolescente estaba convencido que mi vida serían los escenarios teatrales vistiendo un traje jalisciense o un atuendo veracruzano. Y como esos temas varios más. La celebración de los Oscares como si fuera año nuevo, la serie mundial con botana y refrescos, los partidos de Grand Slam a las 5:00 am, ver una novela mexicana hasta el final.
Dije que no iba a hacer drama y me parece que es exactamente lo que estoy haciendo.
No es fácil darse cuenta de lo que nos afecta. De hecho, es muy difícil entender que nos está afectando. Pero dejamos pasar el tiempo como si lo tuviéramos asegurado. Utilizamos palabras como “después” para sentir alivio y adormecer nuestra pasión. Porque el “después“ no siempre llega. Evaluamos nuestro actuar desde la comodidad o simulación de esta. Nos dedicamos a adaptar nuestro cuerpo a un dolor que nos mantiene conformes, porque ser indiferente también es muy doloroso.
Es necesario apasionarnos. Es necesario tener una ilusión que perseguir. Un compromiso con tu persona para jamás alejarte de aquello que te convierte en humano. Es indispensable conocer tus alcances para mantenerte en contacto con tu pasión. No podrás ejercerla como lo hacías en el pasado, pero bien puedes escribir, recomendar, seguir las transmisiones (si aplica), experimentar, leer, componer, coleccionar.
Mi grito de gol tuvo un mayor efecto cuando lo platiqué que cuando lo grité. Mi papá me preguntó si había visto el partido y si estaba contento por el triunfo de la selección ante Sudáfrica. Le dije "fíjate papá que no vi el primer gol, andaba fuera y sólo escuché a las demás casas gritar el gol de Quiñones, pero el segundo gol que lo vi en tiempo real me emocinó mucho…y pude entender que hacía mucho que no sacaba tantas toxinas…que no escupía tantos rencores…que no me sentía tan vivo…” No pude seguir mi relato con calma. Mi descripción de lo que sentía iba acompañado por llanto, sollozos y respiraciones agitadas. Lo que yo hacía era describir a la persona herida que llevaba cientos de semanas aletargado por una dinámica de vivir en mis paradigmas; de hacer juicios innecesarios, de emitir mi opinión cuando nadie me la piden.
Hoy te invito a volver a apasionarte. A sentir más que pensar. A vivir más que sufrir. A conquistar más que conocer. A comprender antes de ser comprendido. Iba a darte un consejo de ser breve para no agotar, pero creo que yo mismo no estoy cumpliendo mi propio consejo.
Proponte conocer nuevos lugares. A degustar nuevos sabores. A conquistar cada día a tu pareja. A amar como si fueras adolescente. A elevar la vista para imaginar tu futuro y no perder el enfoque hasta lograrlo o descubrir en esa empresa que has visto algo mejor en tu persona que te llevará más lejos o a un lugar con mayor paz.
Recomponer el camino es muy importante. No lastimes a los demás en tu proceso de ser mejor persona o alcanzar tus metas. Sé siempre una persona de servicio, no seas un obstáculo para ti mismo. Reconstruye y vencerás.














