Con real interés me dispuse a disfrutar 2 juegos de futbol. No tengo ningún empacho. ¿Que es del populacho? Sí. ¿Que es un poderoso distractor? Claro. ¿Que es enajenante y cumple las veces de ser opio para el pueblo? También.
Pero como leí en una exposición sobre este Tema, el juego también se convierte en identidad, resistencia y construcción comunitaria. Es decir, a través de las canchas de barrio con sus tribunas populares y sus espacios de convivencia el futbol puede convertirse en un lenguaje compartido capaz de construir identidad, arraigo y sentido de pertenencia.
Esas comunidades y sus espacios convivenciales aparecen alrededor del juego vinculándolo con fenómenos como la desigualdad, el desplazamiento urbano, la violencia y la identidad del barrio.
Afirma el eminente Eduardo Galeano, en su libro dedicado a este deporte que él era un gran jugador. Corría, driblaba con elegantes fintas a sus contrincantes, podía disparar con ambas piernas, brincaba para cabecear martilleando con fuerza y dirección… ¡claro, cuando soñaba!, una vez que despertaba era un auténtico pata de palo. Ahora voy por el mundo viendo partidos y pidiendo como cualquier limosnerito: ¡Una linda jugadita, por el amor de Dios!
Y como nací en Zacatepec, soy cañero y querendón -si tengo las corvas dulces cómo tendré el corazón- dice el versito. Así que toda mi vida he jugado futbol. Cuando niños nos sabíamos la alineación. Mi amigo Juan era Salvador Farfán, un gordito que vendía chicharrones era la rana Quintanar y yo, como era el güerito era Raúl Cárdenas.
Los vimos jugar -entonces- al güero Cárdenas con Salvador Farfán en la Media; al gallo Núñez, férreo defensa central, al habilidoso Ernesto Cisneros que le metió 2 goles al Necaxa en tres minutos, al charro Lara y Genaro Tedesco que hacían una pareja muy temida. Sus apellidos generaban risas llenas de picardía, Tedesco-Lara. Más tarde a mi amigo y vecino el Diablo Peralta, al Wito, Pablo Larios… en fin.
Luego protestamos porque nos quitaron a muestro portero, Moi Camacho, llevándoselo a la Selección. Llegó entonces Nacho Rodríguez y también se lo llevaron a la Selección. Después entró Pablo Larios, Wito, que también dejó el Zacatepec por irse a la Selección. Ese era el Zacatepec, equipo con historia, con afición leal y bien portada, con estadio nuevo (ahora) y sin equipo. Hemos intentado hablar con Carlos Slim -no es broma- y un su exempleado, un abogado de prosapia nos ha dicho que tal vez nos mande a conversar con su yerno.
Ahora el mercado, sus intereses mandan, el deporte sólo es otra herramienta más para acrecentar las ganancias. El Real Madrid es una de las más caras mercancías y sus jugadores -formal, legal y voluntariamente- prostituídos, son quienes lo hacen posible.
Infantino, de la FIFA, no ha disimulado su desmedida ambición y su lastimosa abyección ante el atroz Imperialismo yanqui. Le entregó una premiación de la Paz (¿!) y le ofreció el cumplimiento de todos sus caprichos entre los que está impedir que los jugadores de Irán se hospedaran en EEUU, y el ingreso de un árbitro calificado de Somalia, así como detener a un jugador de Irak por más de seis horas para interrogarlo (¡?).
¿Cómo se puede apreciar el futbol ahora invadido por un tsunami de farsantes? Ya lo decía un poeta: “Una oda sólo es buena/ de un billete de banco al dorso escrita”. Lo dicho. El deporte, el Arte, la salud, la educación, las relaciones humanas son mercancías. Llevan un cancerígeno mortal en su ADN. Serán apreciados y validados única y exclusivamente -no por lo que signifiquen- sino en la medida en que rindan más y más ganancias a sus objetos/sujetos.
Y por favor, no nos digan que no tiene que ver la Política en estos menesteres, es más, la Geopolítica. Vean. Rusia fue expulsada de esas competencias por haber invadido a Ucrania. Israel comete los peores actos de crueldad con Palestina y se sabe no solo impune sino aplaudida.
Bezalel Smotrich, ministro de finanzas israelí, en agosto del 2024, se quejó porque nadie les permitiría “causar que dos millones de civiles mueran de hambre, aunque podría estar justificado y ser moral”. ¿Existe alguien capaz de decir esto sin ningún escrúpulo? Por su parte, Netanyahu expresó que “lo que hace su país con los palestinos lo debería hacer EEUU con los mexicanos”. ¿Cómo ha llegado la humanidad a parir estos diabólicos engendros?
¡¿Qué es lo que impide a nuestro Gobierno finiquitar relaciones con ese país!? ¿Cuántas crueldades más necesitan para detener su genocidio y enjuiciarlos por delitos de Lesa Humanidad?














