El razonamiento motivado parte de una premisa sencilla; los individuos no siempre procesan la información de manera neutral, cuando existe una amenaza de creencias importantes o proyectos políticos, existe una tendencia a reinterpretar los hechos de manera que genere el menor nivel posible de tensión.
La teoría desarrollada por Ziva Kunda sostiene que las personas suelen llegar primero a la conclusión que desean sostener y posteriormente buscan argumentos que la respalden, en donde en lugar de utilizar la evidencia para construir una conclusión, la conclusión condiciona la forma en que se selecciona e interpreta la evidencia.
Uno de los mecanismos más frecuentes asociados al razonamiento motivado es la minimización, a diferencia de la negación, la minimización no rechaza los hechos, los reconoce, pero reduce su gravedad, este mecanismo resulta eficaz porque resulta menos confrontativo.
Bajo esta lógica resulta pertinente analizar el ejercicio del poder, pues todo gobierno construye un relato sobre sí mismo alrededor de valores como la justicia, la cercanía con la ciudadanía y la atención prioritaria a los sectores vulnerables. Cuando determinados acontecimientos parecen contradecir esa imagen, surge una tensión entre los hechos y el relato.
La respuesta a esa tensión puede adoptar distintas formas, una de ellas consiste en reconocer el problema y enfrentarlo, sin embargo, otra consiste en reformular la interpretación del problema. Un ejemplo de ello lo vemos con el tema de las desapariciones. El problema de las desapariciones constituye una de las crisis más graves que enfrenta el país. Sin embargo, una parte importante del debate público se ha concentrado en cuántos casos corresponden a ausencias voluntarias. En este caso la minimización aparece como una herramienta que permite preservar la coherencia de su discurso.














