Es un esfuerzo inútil pedir a quienes participan en el juego mediático relativo a temas de carácter político, un poco de objetividad o, peor, de racionalidad. Una porción de objetividad, de ánimo serio para discutir como se debe, obligaría a contendientes de distintos bandos a llegar a conclusiones. Pero en los debates políticos no hay racionalidad ni objetividad sólo emociones, subjetividades lastimadas y conductas enfermas.
Con una pequeña comunidad sumamente fraterna de amigos, hemos recorrido un buen trayecto de vida aprendiendo a escucharnos y a coincidir en planteamientos semejantes. Como gente de Izquierda buscamos, proponemos y difundimos propuestas comunitarias, solidarias, cooperativas con el afán de instalar un modelo económico no sólo antineoliberal sino anticapitalista. Un EcoSocialismo, un EcoComunitarismo democrático, sencillamente radical.
No creemos, basados en evidencias históricopolíticas, en un Capitalismo con rostro humano. No ha existido, no existe y no existirá.
Podríamos proponer a priístas acompañados de sus concubinos panistas si gustan, una discusión, un debate con toda la barba en cuanto a proyectos sociales, culturales, económicos y políticos. Es más, si quieren discutir lo de este gobierno actual, escucharíamos con atención sus críticas.
OJO, dije críticas no diatribas, insultos, calumnias y falsedades. Así que para este debate no aceptamos a su gran analista internacional, entenado y lacayo de su padrastro Trump, lamebotas de los yanquis, Alejandro Moreno, bueno, Alito… Tampoco a la profunda socióloga y politóloga señora Téllez, no, claro que no.
Debatir, discutir es un ejercicio de suma importancia. Ayuda a fortalecer las relaciones humanas, resuelve conflictos, promueve el enriquecimiento personal, nos humaniza. Es precisamente la herramienta política más importante a la que no le hemos dado la valía que merece. Lo realmente complicado en esta tarea es aprender a escuchar, escuchar, no como quien oye llover y no se moja sino con suficiente atención y comprensión. Desmenuzar los argumentos en contra sin malinterpretarlos y responder. Si hay puntos de acuerdo qué bueno, si no, se propone una conclusión no permanente.
Veamos. Estamos siendo agredidos por el imperialismo yanki, es obvio. Ese tal imperialismo aprovecha cualquier pretexto para infiltrar, intervenir y hasta invadir a todo aquel país que no admita sus inquebrantables “argumentos” insidiosos. Cuenta para ello con cómplices del mismo pueblo, idiotas útiles se les dice. Si no aceptamos esta Premisa mayor, ya no podremos continuar.
Pero, todo aquel que con elemental visión se percate de esta situación coincidirá con nosotros en que el peligro es real, cierto. Y cuando los yanquis nos invadan no van a preguntar si usted o aquel vecino son de MORENA o del Prian porque van a agarrar parejo. En voz de mi compadre les paso la muy amable recomendación: No sean, a menos que lo acepten, ni se hagan pendejos.
La CIA se dedica a negociar con la droga. Lo hizo en Irán, en Afganistán. En Vietnam, los invasores yanquis recibían en sus envíos su dotación de droga. Dineros de la droga que manejaba la CIA iban a parar al ejército invasor de la Contra Nicaragüense. En Managua, todos los días un carrito invitaba al funeral de un soldado sandinista caído en combate, eran chavitos de 18 o 19 años.
La CIA organiza y provoca Golpes de estado. Lo hizo en Guatemala, en Bolivia, en Chile contra Salvador Allende; en Uruguay donde mandó torturadores que daban clases al ejército nacional, vean las películas de Costa Gavras: Estado de Sitio y Zeta.
Estamos seriamente preocupados presas de una angustia metafísica existencial porque no sabemos quién será la heroína que encabece la lucha por “defender” a la patria obedeciendo, flojita y cooperando, a sus patronas la CIA, la FBI y la DEA. ¿Quién será la más aguerrida? ¿Otra vez Xóchitl Gálvez? ¿la Téllez? ¿la Kenia López? ¿O tal vez, may be, perhaps, quizá, a la mejor, its posible… la única, la impoluta, perniciosa dipsómana e insigne gobernadora de Chihuahua que ha facilitado esa infiltración de la CIA en México, nuestro país?
De eso se le acusa, no de combatir al Narco. Así que otra vez queridos panuchos: ¿Se siguen haciendo pendejos o ya lo son?
La Derecha supone que le dan resultados los desaforados gritos de Alito Moreno, Markito Cortés y caterva de paniaguados todos los días, a todas horas y por todos sus medios con la misma cantaleta. Nunca abrieron su almibarado hociquito cuando realmente se requería porque sus ídolos retacaban sus hambrientas fauces que salivaban al toque pavloviano de los dineros.
La lengua viperina de los yanquis seguirá inoculando veneno escandaloso acusando a diestra y siniestra sin ton ni son. Saben que cuentan aquí con sus peleles y mequetrefes que todo les creen. Pero… la Unidad Nacional no admite colores, partidos, pretextos, excusas… Vamos, no admite regateos.














