Desde que inició el año en México se comenzó a publicar comentarios acerca del riesgo de que en nuestro país se viviera un caso como en Venezuela. Claro que lo veíamos muy lejano. Pero al mismo tiempo con el riesgo latente. Decían los abuelitos “cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar” y es que no estaban lejos las causas, pues Nicolás Maduro fue extraído de su palacio que contaba con guardia militar establecida todo el tiempo y a cada minuto. Sin embargo, como decimos en México, USA le “cuadró” una acusación y una orden de aprehensión, que se ejecutó instantáneamente.
En México, desde el año 2025, bajo las presiones del presidente americano, Claudia Sheinbaum, sucumbió, como para calmar la sed de extradiciones de delincuentes que algo tenían que ver con los delitos de la salud, envío, sin ningún procedimiento jurídico de extradición, sin fundamentos, sin acuerdos, a 92 reos que purgaban condena en cárceles de México, desde un Caro Quintero, hasta distribuidores de droga, principalmente con el objeto de disminuir las amenazas de imposiciones arancelarias y otras infracciones del gobierno americano.
Lo anterior no fue suficiente y se iba urdiendo un entramado de acusaciones en contra de políticos coludidos con el crimen organizado y principalmente integrantes del actual partido en el gobierno, solicitando la detención y extradición de varios servidores públicos de Sinaloa, en una lista de 10 personas, encabezándola el Gobernador, en ese momento en funciones. Esto no hubiera causado tanto revuelo si no hubiera sido uno de los principales operadores de AMLO y pasando a ser uno de los gobernadores protegidos del expresidente, aparte de Cuauhtémoc Blanco.
Como consecuencia, la presidenta Sheinbaum se ha desgastado tanto las tres últimas semanas, tratando de encontrar la mejor solución a este pedimento de Donald Trump.
Y es que la opinión pública solo necesitaba un poco de “carnita” para cocinar este tipo de notas. Hoy se ha escrito miles de notas, artículos, comentarios, columnas; se han expresado cientos de noticieros, comentaristas, opiniones y han sido las notas más comentadas de todos los tiempos. La presidenta no ha podido enviar cortinas de humo suficientemente densas como para hacer perder el tema. Al contrario, cada vez surgen más, desde el exterior, de periódicos internacionales como El País, de España, el The New York Times, la cadena CNN, Los Ángeles Time, The Wall Street Journal, Le Monde, Reuters entre otros, de comentaristas, de sitios electrónicos de noticias, de “opinólogos”, de personas con fuentes y sin fuentes, todos, hablando del caso.
Como la lista de 10 personas que envío la Fiscalía de Estados Unidos es muy corta, sabiendo que en México existen un gran número de políticos involucrados, entre Gobernadores, Senadores, Diputados, Militares, empresarios, y los que se acumulen con el paso de los días.
En la lucha interna en contra de la delincuencia organizada si se observa un combate, al mando del Super Policía Omar García Harfuch, que creo el operativo Enjambre, desde finales del 2024 y con el cual ha logrado detener a un sinnúmero de presidentes municipales, diputados, servidores públicos, empresarios y particulares coludidos también con el crimen organizado.
Aquí la pregunta pendiente es, si Claudia Sheinbaum tiene toda la disposición para combatir el crimen organizado, ¿por qué no lo hace también con miembros de su partido, y del gobierno, como Adán Augusto, Américo Villareal, Marina del Pilar, Pedro Haces, Cuauhtémoc Blanco, los López Beltrán y hasta el mismísimo AMLO, que ha quedado demostrado que fue el primer responsable y hasta orquestador de la delincuencia desde el gobierno?
La presidenta ha sido parcial, estando dispuesta a defender a los de casa y combatir a los de la oposición. Al final todos son delincuentes. Pero debe ser como el rasero, a todos.
Pero hoy se entiende por qué en México la violencia, la inseguridad, el tráfico de drogas, los asaltos, el cobro de piso, las ejecuciones, los enfrentamientos entre cárteles, no han podido disminuir. La respuesta es, porque la delincuencia está en el mismo gobierno.
Y Morelos no ha sido la excepción. Primero, una nota no comprobada en la que supuestamente la Gobernadora Margarita González Saravia que indica que está en la lista de Gobernadores acusados de colaborar con los cárteles terroristas. Y se agrega las detenciones de presidentes municipales y otros personajes en Morelos por parte de García Harfuch, lo que convierte a Morelos como parte de la vorágine del país.














