El pasado 27 de febrero de 2026 comenzó la manifestación de demandas de atención de un sector estudiantil de la UAEM. Y no era para menos la cusa. Se exigía atención por parte de las autoridades universitarias para atender la desaparición de una estudiante de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática en el campus Chamilpa. Este fue un hecho que prendió una chispa. Muchos años habían pasado sin que se presentara un movimiento estudiantil de esa magnitud. Ni las autoridades universitarias ni la representación estudiantil oficial de la FEUM dimensionaron los efectos que repercutirían en estas manifestaciones. Por ello se cree que faltó percepción y sensibilidad. Un acto que se pudo haber resuelto en una semana tuvo un costo enorme, tanto material como social, y académico.
El Movimiento estudiantil generó una organización, necesaria por las circunstancias, pero que logró ser reconocido como única representación estudiantil ara resolver y comunicar todos los asuntos. Tuvieron que pasar más de cuatro semanas para que las autoridades lograran encontrar las formas de comunicación, mediación y resolución del pliego petitorio. Un sinfín de reuniones, de mesas de diálogos, de negociación, pero al final tuvieron varios e importantes logros.
En el transcurso y al paso de los días de las manifestaciones se preveía que la fuerza estudiantil iba minando, y se percibía que no había solución. El temor más grande de estudiantes, maestros y autoridades era que se podía perder el semestre. Pasaron más de ocho semanas en demandas en pliego petitorio, surgimiento a la luz de conflictos serios, como acoso por parte de maestros y estudiantes, intentos, propuestas débiles con cierta informalidad por parte de las autoridades y que finalmente pudieron concretarse las pautas a seguir.
El 26 de abril de 2026 por fin se alcanzó a visualizar una luz de solución, llegando a acuerdos importantes y trascendentes para ir levantando el paro.
Y es que a pesar de la poca presencia estudiantil en los campus donde tenían bajo se resguardo instalaciones como Campus Chamilpa, Nutrición, Medicina y Enfermería, en el subterfugio se movían las consultas, discusiones, encuestas entre los estudiantes que realmente era eso lo que le daba fuerza al movimiento. Porque a pesar de que hubo intentos de estudiantes y algunos padres de familia, que dentro de la desesperación intentaban romper el movimiento y llamaban a recuperar las unidades académicas. Pero precisamente los estudiantes desde su estancia en sus domicilios tanto dentro del estado de Morelos como fuera de él, participaban mediante la comunicación en sus grupos a través de las redes.
Así que el 26 de abril principalmente los acuerdos fueron; por parte de la UAEM, reconocer a la Resistencia Estudiantil UAEM como interlocutor único para el seguimiento del pliego petitorio.
Todo lo anterior sirvió de gran precedente para que las unidades académicas comenzaran con sus labores administrativas y académicas desde el 30 de abril.
Era una fecha límite para no perder el semestre, ya que, si no se reiniciaban clases ese día, difícilmente se lograría una recuperación.
El 30 de abril fue un día especial donde los maestros y alumnos se volvieron a encontrar para darle continuidad a sus programas académicos. Varias unidades académicas están teniendo labores presenciales, otras de forma virtual. Pero se ha recuperado la actividad al 100%
Enhorabuena por los estudiantes que mostraron su fuerza y capacidad de negociación y diálogo. A partir de este semestre la UAEM es otra. Las autoridades tienen la percepción de la realidad de los estudiantes, de los maestros, de los sindicatos y ellos mismos.
Con base en ello están obligados a cambiar estrategias, rumbos, programas y deberán tomar decisiones de gran envergadura. Es la oportunidad para la UAEM














