El arte nos regala la posibilidad de saber, que no estamos solos en el mundo.
Hace unos días, un profesor que piensa que, el gobierno es innecesario y yo, discutimos sobre la justicia que existe en que el gobierno te quite dinero de tu salario para producir Cultura, yo decididamente le contesté que es justo; porque estoy convencido de que lo más importante después de alimentar el cuerpo es alimentar el alma, y es para eso que existe el Arte.
En esta aventura, llena de montañas y valles, existen momentos que nos rompen, como la muerte de un ser querido, un sueño roto, una traición o incluso enamorarse y no ser correspondido; lo cual, a pesar de que puede sonar cursi o insignificante, duele profundamente.
Porque te convierte en una especie de adicto y no te permite dormir, te quita las ganas de comer y te hace dejar de ser dueño de ti mismo para pertenecer a otra persona que no sale de tu mente.
Ese enamoramiento más que un sentimiento, parece un diagnóstico, se cura con un tiempo que no pasa lo suficientemente rápido cuando tienes un cariño que explota dentro de ti y tienes que extinguir a la fuerza por razones que no entiendes completamente.
Momentos como esos hacen que el mundo se vuelva muy frío, que las noches se vuelvan muy largas y que uno se sienta muy solo viendo que nadie a tu alrededor, entiende lo que estás pasando, ni siquiera tú; sin embargo, Jaime Sabines escribió “…espero curarme de ti unos días…” , un Julio Cortázar, escribió el futuro, un León Larregui canto Azul, van Gogh, Frida Kahlo, García Márquez y muchos otros nos muestran que estamos viviendo la experiencia humana, y que además de dolor, estamos viviendo el más grande los regalos que es vivir y dejarse vivir.
Las letras escritas con sangre, las notas tocadas compasión, las pinturas hechas con historia y la poesía escrita con un corazón desecho, nos muestra que los grandes artistas que hoy son admirados, en algún momento también se sintieron rotos y quisieron ser queridos y visitos por los ojos que alteraban violentamente su alma.
El Arte está para hacernos notar que a pesar de que queramos volar alto, es necesario darnos el tiempo para oler el perfume de las flores, para permitirnos la fragilidad y vulnerabilidad que significa ser persona y para hacernos entender que, así como buscamos un más allá, debemos querer más acá y si bien, no nos quita el miedo de una tormenta violenta en medio de la noche, sí nos da la sensibilidad para poder mirar los campos verdes y las flores vivas al amanecer y darnos cuenta por qué la lluvia es tan necesaria.
Estimado lector: sé bien, que cuando el dolor llega, no hay nada que quisiéramos más que desapareciera, pero al no ser eso posible, el Arte nos enseña que el error no es sentir profundamente, el error es no permitirse vivir y andar como muertos en este tiempo limitado que tenemos en la Tierra.














