El sistema de justicia descansa en la posibilidad de reconstruir hechos, valorarlos a partir de pruebas y tomar decisiones con base en ellos, sin embargo, en la práctica esta premisa se ve afectada con la posverdad y su influencia sobre la percepción de la justicia.
El concepto de posverdad, desarrollado por Ralph Keyes, describe un contexto en el que los hechos objetivos pierden relevancia frente a las emociones y creencias personales, en donde la verdad deja de ser el elemento central para construir una versión creíble de la realidad y lo que importa no es qué ocurrió, sino lo que resulta más convincente para la audiencia.
Este fenómeno, suele asociarse en aspectos de política y redes sociales, sin embargo, esto también repercute en la forma en que se perciben los procesos judiciales debido a que cada vez con mayor frecuencia, los casos comienzan a disputarse en redes sociales antes de que exista una sentencia en donde desde antes circulan interpretaciones y juicios anticipados.
Las redes sociales han amplificado este proceso al difundir información verificada o no con gran rapidez en donde un fragmento de video, una declaración fuera de contexto pueden construir una versión que en cuestión de horas, se percibe como verdad, lo que difícilmente se puede revertir aún y cuando existan datos que la contradicen.
Esto no implica que el sistema de justicia deje de basarse en pruebas, pero sí que su entorno se vuelve más complejo debido a que la legitimidad de una resolución ya no depende únicamente de su fundamento jurídico, sino también de su aceptación social pues la forma en que las personas entienden la justicia se ve mediada por la información que consumen, por lo que el juicio social se adelanta al juicio legal.














