La Presidenta, me parece una persona inteligente, con ideales claros pero con poco oficio político, varias veces ha sido posible ver de manera transparente su desdén o irritación respecto a diferentes temas que requerirían su liderazgo; sin embargo, hoy, la Presidenta, con una gran sonrisa en su rostro, mencionó en la Mañanera, que la secretaria de las mujeres, Citlalli Hernández, dejaba su cargo para ir a Morena, en un cargo de primer nivel.
Aunque no la presidencia, con el objetivo de ayudar con las alianzas rumbo a la elección del 2027.
La Presidenta anunció, que el día miércoles por la tarde, la secretaria le entregó su carta de renuncia y con una actitud extraña para quien abandona el barco, la Presidenta mencionó que es una persona extraordinaria y qué haría bien a Morena.
La verdad, es que con las cosas que han pasado dentro de ese partido, puedo entender: la sonrisa que la Presidenta mostró.
Permítanme elaborar: a diferencia de la presidencia de López Obrador, donde la única corriente era el obradorismo, existen después de la elección del 2024, diferentes corrientes, como una muy política de parte de Ricardo Monreal, una más técnica de parte de Marcelo Ebrard, una extremista, de parte de Fernández Noroña y la pragmática, de Manuel Velasco y Adán Augusto López.
La Presidenta puso en su gabinete, a las personas más leales y cercanas a ella, aunque hay algunos infiltrados.
Es por eso que, a diferencia de las gubernaturas, el partido o el legislativo, su gabinete era lo que más ha estado funcionando dentro de este gobierno.
Citlalli Hernández, quién es una persona profundamente morenista y obradorista, ha mantenido una cercanía muy importante con la Presidenta; para Morena, es una jugadora de equipo.
Mientras tanto en Morena, la presidenta Luisa María Alcalde, ha tenido resultados pragmáticos pero una actitud deplorable; es decir, si ha logrado que sigan afiliando personas, su comunicación en medios no ha sido la de la inclusión y apertura que debería tener un partido de izquierda, sino de la soberbia y agresividad ante los partidos de oposición, que realmente hoy no figuran.
Luisa María Alcalde, ha tenido una actitud de criticar como quien dice “les arde”.
Por otra parte, en Morena, existe el poder de Andrés Manuel López Beltrán, el hijo del ex Presidente López Obrador; quien aunque no ha tenido resultados positivos por su falta de carisma y habilidad política electoral, es un poder innegable dentro del partido.
Hoy con Adán Augusto dejando la presidencia de la junta de Coordinación Política en el Senado y su anuncio de ir a Morena, la Presidenta estaba perdiendo control totalmente del partido, lo cual daría lugar a legisladores y presidentes municipales más lejanos a ella en el próximo periodo.
Es ahí, -donde yo creo-, que ocurre su operación política de mandar a Citlalli dentro de Morena, ¿quién puede ser tan obradorista como cercana a Sheinbaum? Pero más importante: es leal a la idea del partido.
Alguna vez yo escuché en una de sus conferencias, que Morena era cercana al pueblo y a sus luchas, pero que hoy como había salido “carne al hueso” todos querían morder.
Entonces, hoy Citlalli, puede servir como una cadenera a las elecciones, en donde no se deje pasar más a aquellas personas que quieran utilizar a Morena solo como un camino al poder; además de lograr en el caso de San Luis Potosí -en donde con un año de distancia- el Partido Verde, mencionó que no van a caminar junto a Morena, no se siga repitiendo.
La jugada es hábil, pero el trasfondo triste, porque si bien con una sonrisa la Presidenta celebra lo que está intentando hacer, es evidente y cínico, como en el gobierno importa más una elección que las mujeres.
Algo preocupante para el gobierno que se dice de las mujeres.














