El 14 de abril de 2026, la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó lo que en Puebla se llamó “ciberasedio”. No es un dato menor, es una decisión que fija un límite a nivel nacional sobre hasta dónde puede llegar el Estado cuando intenta regular la expresión.
En junio del año pasado advertimos desde este espacio que legislar con ambigüedad no protege a la sociedad, la expone. No era una postura política era un principio jurídico básico. Hoy la Corte lo confirma.
El problema nunca fue reconocer que existen abusos en redes sociales. Existen y deben atenderse, el problema fue pretender hacerlo con un tipo penal aprobado por el Congreso del Estado de Puebla, construido sobre conceptos abiertos como “ofender”, “vigilar” o “hostigar”, sin una delimitación clara. No por nada en su momento, fue bautizada por muchos como “ley mordaza”.
En derecho penal eso no es un detalle técnico, es el fondo. Porque cuando la conducta no está claramente definida, deja de ser la ley la que manda y entra el criterio de quien la aplica. Ahí está el riesgo, en el momento en que deja de mandar la ley y empieza a mandar el criterio.
No se necesita prohibir la crítica para limitarla, basta con generar incertidumbre sobre sus consecuencias. Cuando existe la posibilidad de sancionar lo que incomoda, muchos optan por callar. Eso tiene nombre, se llama efecto inhibidor y es una forma de censura.
La Suprema Corte no defendió el exceso ni justificó la agresión en redes. Hizo algo más importante, fijó un límite, recordó que el Estado no puede sancionar conductas que no estén definidas con precisión.
La decisión no resuelve un tema local. Establece un criterio nacional. Obliga a legislar mejor, con claridad, distinguiendo entre lo que debe sancionarse y lo que debe protegerse.
Porque una cosa es enfrentar abusos reales y otra muy distinta es abrir la puerta a restringir la expresión bajo conceptos imprecisos.
Las democracias no se erosionan de golpe, se desgastan cuando el margen de la ley se vuelve incierto y el de la autoridad se amplía.
No es un tema de redes, es un tema de límites.
Porque cuando la ley no define, permite y cuando permite sin límites, deja de ser ley y se convierte en poder.
La libertad no se tolera, se garantiza.
#QuéCosa!














