Cuando era un niño, Emiliano Zapata, experimentó en carne propia cómo a su familia le quitaron sus tierras.
Se relata que Emiliano Zapata preguntó a su padre ¿por qué lloraba? y le respondió: los amos nos quitan las tierras. ¿Por qué no luchamos contra ellos? dijo Zapata.
A lo que su padre contestó: Porque son poderosos y entonces quién sería el Caudillo del Sur en el futuro , reviró diciendo: ¡pues cuando yo sea grande haré que las devuelvan!
En Morelos vemos en Zapata un ejemplo y así como lo expondré hoy, pensamos que su nombre no debe ser olvidado en la política nacional.
Zapata Salazar, huérfano desde los 16 años, no era ni jornalero ni pobre, era dueño de tierras que por el resultado de un trabajo honrado, tenía la capacidad de llevar una vida económicamente cómoda.
Existe la posibilidad de que Emiliano Zapata con su capacidad económica, hubiera buscado en lugar de ser un libertador del pueblo, un opresor del mismo.
Afortunadamente, ese no fue el caso.
Siiendo un hombre de una pieza y consciente de la realidad que vivían los campesinos e indígenas de Morelos, decidió levantarse en armas, no para buscar poder, dinero o cargos políticos, sino para exigir Tierra y Libertad.
En alguno de sus manifiestos escribió que su lucha buscaba redimir la dignidad de la raza indígena devolviéndoles sus tierras y por lo tanto su libertad.
Me parece que esta frase habla de una auténtica izquierda, donde no se busca -como ha Sido pensado- que se regale dinero o se resuelva la vida desde el gobierno, sino tener las opciones suficientes para poder trabajar y fortalecer la dignidad para hacerlo.
"Tierra para quienes la trabajan con las manos", era la petición, sabiendo que una parcela y trabajo honrado era el inicio de una ampliación de las libertades políticas.
Emiliano Zapata escribió en diferentes momentos que él no entendía revoluciones a medias, ni triunfos donde los derrotados ganan, desconfiaba profundamente de aquel que saludaba al revolucionario como al hacendado con el mismo gesto.
Criticó en todo momento lo que él llamaba "los bastardos intereses", porque podía perdonar al que mataba o robaba, pero no al que traicionaba, porque era una revolución traicionar significa traicionar al pueblo, a quienes están intentando dar la vida por algo mejor para las futuras generaciones..
Considero que su nombre debe seguir resonando en la política, por pensamientos así, como el más alto de los deberes, era corresponder a la confianza que el pueblo depositaba sobre ellos, y en un sistema político en donde lo que parece más importante es la obtención y la conservación del poder, se debe de considerar y recordar, que primero se tiene que honrar la confianza de la gente.
Al criticar que dentro de las decisiones fueran los intereses los que dictaban los rumbos de la nación, él decía que lo que verdaderamente debía dictar era la conciencia revolucionaria, en un país construido con hilos de lucha, no podemos en ningún momento olvidarnos de la importancia que tiene saber, que la justicia es el resultado de una tensión entre el opresor y el oprimido.
Los derechos y la tierra, nadie nos los ha regalado, los hemos ganado y por eso como lo decía Zapata, cuando estos se vean amenazados por tiranos no debemos defenderlo con el sombrero en la mano, sino con el arma empuñada.
Constantemente se recuerda al Caudillo con la frase "Quiero ser esclavo de principios y no de hombres".
Debo admitir que cuando pensamos en Emiliano Zapata, no pensamos necesariamente que era una persona perfecta, pero si en alguien de una sola pieza, dispuesto a luchar por aquellos que eran oprimidos.
Él mismo reconocía que para que la revolución triunfara, él tenía que morir antes.
Hay quienes dicen -y me parece cierto- que la historia de Zapata es una historia inconclusa, pero nos toca a nosotros concluirla, terminar con su lucha y darle la justicia al pueblo y al campo que se sigue reclamando.
Seremos nosotros los que debemos continuar con su legado, los jóvenes que venimos por primera vez al Senado y nos brillan los ojos queriendo cambiar a México, los activistas que encuentran una causa tan noble que están dispuestos incluso a morir por ella, los políticos que deciden ser esclavos de principios y no de hombres.
Este 10 de Abril en Chinameca, precisamente por una traición, mataron a Emiliano Zapata.
Por más que nos duela su cuerpo, no volverá a despertar, pero nos legó muchos signos de lucha.
En algún momento, Zapata se dejó de pertenecer a sí mismo y se convirtió en un símbolo, por ello y digo con orgullo: Zapata volverá otra vez a la lucha para morir o vencer, volverá, volverá... y el pueblo ha de triunfar.
Muchas gracias.
(* Discurso pronunciado en el Senado de la República )














