El 27 de febrero de 2026, en este espacio escribí acerca de una Reforma Electoral que nacería muerta. Y bueno, no se necesita ser un gran analista político ni ser una eminencia en escribir una opinión pública, ya que desde cualquier ángulo que se le mirara a esa propuesta, que en ese momento solo se conocía de los principales puntos, se percibía que no pasaría porque afectaba los intereses de partidos como el PT y el PVEM, organizaciones que siempre se adhieren al gobernante en turno, pues eso les garantiza ingresos económicos y cuotas de poder. Y así fue. Hoy que conocemos más de cerca la iniciativa nos damos cuenta que esas organizaciones que buscaban garantizar su supervivencia, pues la propuesta de plurinominales cambia. Pero no facilita la integración de diputados de representación proporcional como ha sido hasta hoy, además disminuye el presupuesto para los partidos.
Pero tampoco están considerando la prohibición de la publicidad velada y que con argucias publican los precandidatos o candidatos antes de campaña, haciéndolo con sellos de revistas, periódicos o medios de comunicación inmorales, que definitivamente cobran importantes cantidades de dinero para dar a conocer a los personajes. Y a este ardid han recurrido todos los políticos cuando quieren aparecer en publicidad.
De la misma forma, no consideraron en esta propuesta eliminar la posibilidad de registrarse como candidato por mayoría y como candidato por representación proporcional o plurinominal al mismo tiempo. Eso hace que sea una falta de seriedad y formalidad, demostrando que los único que les interesa es obtener un cargo público para asegurar un ingreso económico y eso lo vemos en todos los partidos y en todos los órdenes, que se inscriben como candidatos a presidentes municipales y como primer regidor de una planilla municipal. Bueno, aunque esto es del orden estatal, también se refleja en el federal. Candidatos a diputados federales o senadores por mayoría, que también se registran como plurinominales. Y como resultado tenemos diputados y senadores sin sentido de gobernanza, de ideología y ni siquiera con una filosofía de trabajo.
Pero Regresando a la Reforma Electoral propuesta al pleno el día miércoles 11 de marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum sabía que no iba a ser aprobada. Claro, ninguna de las partes, la presidentA, el PT y el PVEM tenían una decisión moralmente aceptada. Cada uno tenía sus propios objetivos, todos en la incongruencia y con objetivos oscuros.
La presidenta tratando de disminuir el presupuesto al órgano encargado de llevar a cabo las elecciones, al INE, de cambiar el formato de obtención de diputados y senadores plurinominales que obviamente le afectaba a la oposición y a los partidos que le ayudaron a llegar al poder como el PT y el PVEM. Éstos últimos si demostraron el cobre. Pero también, si se aprobaba se daba un paso al autoritarismo.
Total, que no se aprobó porque finalmente, como lo habían prometido, no apoyaron los diputados de los partidos de su Alianza, el PV y el PT. No hubo mayoría calificada como se requiere para una reforma constitucional. Pero la presidentA anuncia un plan B, que aún no es conocido, pero se cree que son modificaciones a las leyes secundarias y reglamentarias. Pero no tendrán sustento en la Constitución, lo cual pueden incurrir en la ilegalidad. Pero a este gobierno, lo que menos le importa es la legalidad. Desde AMLO, la ley ha pasado a ser un tema irrelevante.
Tampoco se prevé cuales sean las condiciones de trabajo legislativo entre la alianza MORENA-PT-PVEM al considerarlos traidores al proyecto presidencial y este gobierno se caracteriza por dos cosas; no sabe gobernar y tampoco sabe perdonar.
Los ciudadanos no sabemos si es buena o mala la decisión el que no se haya aprobado la Reforma Electoral en el que se modifican las condiciones para integrar los cargos de representación proporcional, pues finalmente aun cuando es necesaria la existencia de cargos plurinominales, puesto que solo de esta manera tienen acceso y representación las minorías, pero esas minorías han usado estos cargos para hacerse de recursos, para mantener su poder y para sobrevivir como partidos, pero no para legislar y defender como representantes populares a los ciudadanos. Así que no sabemos si celebrar o llorar por este resultado.














