Recuerdo aquella historia en la que un par de amigos habían salido a la aventura de la selva. En la madrugada vieron a la distancia cómo se aproximaba un depredador así que salieron corriendo entre la agreste vegetación sólo que uno de ellos se detuvo a colocarse los tenis. Su compañero le decía “¡Qué te pasa! ¿Crees que con esos tenis le vas a ganar?” a lo que el individuo sin pausar la colocación del calzado le contestó “No es a él a quien quiero ganarle. Basta con que corra más que tú”. Obviamente esta historia dista mucho de lo que hubiera hecho Forrest Gump o Desmond T. Doss, pero si habla de lo que una sociedad puede hacer con los individuos que la conforman.
La mayor habilidad del hombre para poder sobresalir y superar a otras especies, no fue la de razonar de manera lógico-matemática ni la de tener pulgares. La mayor habilidad fue la de saber colaborar entre nosotros para obtener un beneficio común. Somos seres sociales, describiendo una sociedad como el grupo de personas que conviven y habitan en un entorno común desarrollando roles diferenciados que ofrezcan soluciones a las necesidades de quienes viven en esa comunidad.
Pareciera algo natural. Imagina una comunidad donde se requiere cultivar la tierra, alimentar animales de carga y otros más de granja que sirvan de alimento para la supervivencia de las personas; conducir agua desde un afluente natural hasta un lugar que ofrezca seguridad y menor desgaste para la población; servicios que mejoren las condiciones de salud de quienes se vean afectados por bacterias, virus, laceraciones u otros males derivados de su desgaste físico al realizar tareas de servicio a la comunidad. Los ejemplos pueden ser enormes, pero el tema es que la sociedad funciona cuando hacemos nuestra parte y esa parte sugiere un bien para todos.
En este orden de ideas yo me pregunto ¿Cuál es el beneficio de criticar a los demás en medios de difusión masiva? ¿Cuál es el beneficio de mostrar un “talento” como hacer gestos de manera repetida al ritmo de una melodía sintética? ¿Qué tipo de aportación hacemos como sociedad al molestar transeúntes y grabar sus reacciones? Porque en los últimos años estas actividades han generado mucho dinero para quienes generan ese tipo de contenido. Y es una unidad de negocio que ha ido en aumento de una manera vertiginosa, sin embargo, no puedo ver claramente como esas actividades han aportado valor, certeza, seguridad, protección o crecimiento a la comunidad.
Tal vez sea momento de ver un poco las bases del desarrollo en las comunidades. Es decir, tal vez sea prudente saber que el hecho de estar ocupados no signifique que seamos productivos. Tal vez sea necesario entender que el razonamiento lógico-matemático carente de sentido humano y social, sólo trae dividendos para una única persona (o grupo mínimo de personas) aún y cuando sea una habilidad destacada. Tal vez sea momento para educar a las juventudes hipersensibles y deseducar a los líderes deshumanizados quienes llevan la agenda social, cultural y política de quienes vienen creciendo con esas ideologías donde sólo importa la monetización y se desprecia la pertinencia. Tal vez contextualizar sea la manera de practicar la empatía con grupos cercanos para compartir experiencias que nos iluminen el camino y nos permitan entender las mieles de la participación, el respeto y la colaboración.
Hagamos un esfuerzo para crear movilidad social. Pensemos en comunidad para mantener el enfoque de “todos juntos”. Seguro estoy que has escuchado esa expresión que sugiere hacer alguna actividad conjuntamente y es muy probable (lo digo por estadística) que la hayas aplicado de forma equivocada ya que la mayoría de las personas lo pronuncian bien, pero la escriben incorrectamente. La expresión “A la limón” sugiere que lo hagamos al mismo tiempo, juntos, pero la expresión correcta para coordinar actividades, para trabajar codo a codo, para dar ejemplo juntos, es que hagamos y trabajemos “al alimón”.









