UNO. - Con la invasión a Irán, la matanza de las niñas y los bombardeos a hospitales y escuelas parece muy claro el objetivo del imperialismo yanqui, a menos que los de la derecha reaccionaria y puritana tengan otra forma de interpretar esas crueldades. Ahora tenemos que hablar de la defensa del mundo entero, ese individuo no solo difumina ataques agresivos sino implanta su modo de pensar. Los presidentes de 12 países de nuestra Amerindia se postran lacayunamente y se colocan a su disposición. ¡Qué infamia! ¡Qué vergüenza!
DOS. - La conmemoración del Día de la Mujer incrementa la participación femenina, da oportunidad de enriquecer la reflexión en torno a los daños causados por el patriarcado, por el machismo, el sexismo, complejos padecidos y difícilmente reconocidos por el hombre. Se va generando así un ambiente enfermo con conductas deleznables y violentas que causan tragedias como las ocurridas con las mujercitas universitarias.
Tenemos que hacer un acto de reconocimiento respecto a nuestra escolaridad. ¿Qué resultado ha tenido nuestra formación escolar, es un fracaso? ¿Y el papel de la escuela? ¿Hemos incidido en la formación de una ciudadanía más consciente, participativa y responsable, capaz de convivir con plenitud y que atiende las necesidades del prójimo solidaria y generosamente? No perdamos de vista que estas tragedias ocurrieron en nuestra UAEM con estudiantes universitarios como protagonistas.
¿Por qué tanta agresión? ¿De dónde tanta violencia en las relaciones humanas?
Necesitamos un acuerdo común mayoritario que incluya a todos los implicados -gobierno, trabajadores y estudiantes universitarios, corporaciones policíacas, ciudadanía en general- para analizar las causas principales, el papel de los Mass Media y su propaganda plena de frivolidades junto con las escandalizadas exclamaciones de la derecha, sumamente perniciosas.
Sócrates nos vuelve a cuestionar: Conócete a ti mismo. Se supone que nuestro sistema educativo tiene que ayudarnos a reconocernos a nosotros mismos entendiendo que en cada “yo” hay un “nosotros”. Sin embargo, nuestra realidad educativa es otra.
Marta Zein afirma: El único objetivo de nuestras escuelas, institutos y universidades parece ser la formación de individuos que deben competir, seguir órdenes y ser evaluados. No se promueve la participación activa en la toma de decisiones. Y parece que podemos confirmarlo, el Tec de Zacatepec obligó a sus alumnos a permanecer en el auditorio cuando se presentó la gobernadora a un evento. Estudiantes que se dirigían a sus salones para tomar una clase fueron impedidos de salir. Dos maestras les dijeron que si no sabían con quién estaban hablando y que, además, tenían que obedecer, (sic). Con esas ejemplares maestras ya podemos inferir la clase de “formación” que se está infligiendo.
Nunca se les ha invitado o convidado o estimulado a los estudiantes a cuestionar el sistema. Se trata de proponer soluciones a los problemas académicos o sociales, a imaginar nuevas formas de convivencia para formar una ciudadanía comprometida con su entorno comunitario y con el planeta, No queremos una mentalidad individualista y competitiva en busca de solo éxito personal traducido en dineros. Los intereses individuales y partidistas no tienen un propósito común, son siempre mezquinos.
No competir, sí cooperar. No a la mezquindad, sí a la generosidad. No actitudes hostiles, sí afectuosas. Sigamos con la Psicóloga y Pedagoga Marta Zein, alemana que trabaja con estrategias de Educación para la Paz, Ecofeminismo y Poesía: Todo esto facilitaría la formación de una juventud consciente de su capacidad de acción colectiva dispuesta a participar activamente en la búsqueda del Bien Común.
La afirmación feminista de “lo personal es político” adquiere así una nueva y revolucionaria fuerza. Por ello, necesitamos que nuestros jóvenes estudiantes no solo sean informados sino involucrados como un acto de amor y de creatividad colectiva. La Política se comprende también como un acto de creación y de cuidado mutuo.
Fomentar pues la cooperación, el trabajo en equipo, crear espacios de participación democrática promoviendo la capacidad de los estudiantes para pensar de manera crítica sobre el mundo y proponer soluciones colectivas a los problemas sociopolíticos. Incorporar la sostenibilidad y el compromiso social.
Una revisión no precisamente exhaustiva, pero sí con total transparencia y honestidad intelectual sobre nuestro sistema educativo, que reconozca nuestras limitaciones, nuestros repetidos errores, nuestras vanidades personales que nos impiden reconocernos. Una revisión autocrítica basada no en resultados de certificados y diplomas sino en esta realidad que nos atosiga y nos cuestiona de diversas maneras.
Quien tenga oídos para oír… y ojos para ver…














