La diferencia entre saber, conocer, comprender y aprender tiene un sentido práctico ya que tienen relación directa, pero no significan lo mismo y sería poco útil utilizarlos de manera indiscriminada. Mientras que uno significa disponer de saberes, otor indica entender lo que está más allá de los saberes y otros mas son el proceso por el cual se llega a los anteriores. Decir que sabemos de “algo” puede significar que sólo recordamos haber escuchado de ese “algo”, pero es muy probable que lo que tengas sean datos y no información. Para convertir los hechos en información debemos retar su origen, su pertinencia, su veracidad y un sinnúmero de elementos que nos proporcionen.
Hay personas que se dicen conocedoras de un tema y es muy probable que hayan aprendido mucho de ese tema. La pregunta es ¿Ese tema es relevante? ¿Es útil para mejorar la sociedad en la que convivimos? Porque puede ser que sus conocimientos lleguen a nivel experto debido a su nivel de profundidad y competencia, sin embargo, es probable que sus conocimientos no sean de gran ayuda para mejorar las condiciones del entorno.
Por otro lado, es bien sabido que nuestra influencia contextual nos puede predisponer a cierto tipo de forma de pensar. Si crecemos en un medio ambiente donde todos juegan futbol tendremos la idea de que esa es la mejor opción para imbuirnos en un ambiente de competencia para aprender reglas y límites, participando de manera colaborativa para lograr un objetivo común. También pude ser que aprendamos a inutilizar al enemigo para poder ganar el partido; que mientras el árbitro no te vea no puede comprobar que incurriste en una falta al reglamento; que exagerar al recibir una falta puede ser de gran utilidad para presionar a la autoridad a marcar a favor de tu escuadra. Todo el tiempo estamos aprendiendo, y casi siempre aprendemos en un ambiente competitivo donde sólo existen ganadores y perdedores, pocas veces entendemos que el hecho de obtener una ventaja puede darse al mismo tiempo en que evitamos perjudicar a alguien más.
El día de hoy tenemos un tema por demás complejo y trágico en la UAEM. El tema de la alumna Kimberly y su adverso desenlace. Algunos hemos escuchado hablar del tema, otros saben del mismo, otros más comprenden desde su perspectiva. Al final todos aprendemos algo. La dualidad de ese aprendizaje nos debería hacer reflexionar para considerar la influencia de nuestro entorno en la construcción de conocimiento.
La autonomía de la universidad no significa que esté aislada de la coordinación con algunos otros sectores de la economía como el transporte, la sanidad y la seguridad entre otros. De la misma forma su prioridad está en la formación de actores sociales e intelectuales que mejoren con sus ideas, sus aportaciones y sus acciones la comunidad en la que se desempeñan. Forma parte de su diario devenir la integración de temas académicos, de liderazgo, de innovación, así como estrategias para conservar la integridad física y mental de sus estudiantes. Me parece que hay elementos que se pueden mejorar si se coloca el interés superior de los escolares en el centro de la mesa de diálogo. Una mesa de diálogo plural, con agenda social y académica.
La solidaridad de los estudiantes se pone de manifiesto en las marchas, cierres de escuela y acompañamiento a los dolientes. Es algo muy significativo. Sentir el músculo del alumnado es siempre de gran valor para cualquier comunidad. Perseguir ideales requiere de firmes convicciones, de una vocación comprometida con la justicia y la estabilidad. El poder de convocatoria es un don que conlleva a la responsabilidad en la movilización. Integrar un principio de orden en cada una de estas iniciativas, permitirá que la participación sea por convencimiento y no por clientelismo.
La sociedad juega un papel importante al apoyar sin apasionamientos. Apoyar con un principio de proporcionalidad; con tolerancia al derecho de manifestarse; con opiniones que enriquezcan el diálogo; con recursos que asistan a los participantes; con guía social.
Los estímulos que influyen en nuestros sentidos deben ser desafiados ante nuestro conocimiento y nuestra comprensión de las dinámicas sociales actuales. El llamado a la acción no siempre significa que nos movilicemos todos hacia el mismo lugar repitiendo las conductas de quienes gritan más alto o de quienes reciben los mayores halagos, porque no siempre son las mejores prácticas para protestar ante causas válidas.
Desde esta humilde tribuna expreso mi sentir al subrayar que no olvidemos el fin principal de toda esta movilización. Es un hecho que no puede revertirse. Sólo esperamos tener la claridad como sociedad para que el conjunto de nuestras acciones nos lleve a la prevención de futuras muestras de vulnerabilidad escolar.
Creemos que nos guiamos por el sonido de nuestra voz, pero en ocasiones sólo nos guía el ruido ante la ceguera del corazón.














