Las conferencias de Prensa “Mañaneras”, han pasado de ser una imposición de la agenda política a un incómodo interrogatorio, donde las preguntas son desviadas o castigadas.
La conferencia de prensa que el anterior Presidente de la República ofrecía todos los días a las siete de la mañana, ocurría mucho antes que cualquier otro hecho político del día; lo cual, bajo la lógica de “Quien pega primero pega mejor”, hacía que muchas veces su voz, sus interés y su agenda dictaron los titulares del día.
En ocasiones, cosas simples, pero escandalosas, como un decreto que posiblemente extralimitaba sus facultades, un comentario en contra de algún funcionario o un anuncio de alguna nueva política eran suficientes, para ocupar los principales titulares a nivel nacional, hacer que otros funcionarios reaccionan a lo largo del día y después de mediodía lo propio, por comentaristas y analistas.
Una magia que tenían las Mañaneras, era que siendo tan temprano, podía desechar todo lo ocurrido el día anterior y ofrecer a la Prensa, un plato más jugoso para devorar durante el día.
Desde el 2018 hasta el 2024, en la mañanera de López Obrador, se dictaba la agenda política de la Nación, se encumbraron y derrocaron candidatas, se iniciaron luchas que terminaron en importantes reformas y, siempre, se contestaban preguntas con el colmillo y habilidad política suficiente para dejar a la gente hablando.
Ahora, por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum, fiel a su estilo de ser menos política -pero una mejor administradora-, indicó que la conferencia matutina, se dividiría ahora por temas importantes para su gobierno; como por ejemplo: “Vida saludable”; sin embargo, sus respuestas acartonadas, su falta de oficio político y poco carisma, han provocado que exista una concepción general de que frente a momentos y preguntas difíciles, la Presidenta, dirá “…se va a abrir una carpeta de investigación”, “…se está investigando” o rechazara responder y además, de manera tosca.
El espacio, ya ha puesto a la Presidenta en varios escenarios incómodos, de los cuales se desprenden videos, titulares y noticias para criticarla.
Soy consciente de que este espacio no podría omitirse por la importancia histórica que tiene para el movimiento, pero pensaría que deberían hacerse algunas modificaciones en las que la Presidenta dicte agenda, pueda responder las preguntas con mayor oficio político y pueda responsabilizarse de lo que pasa en el país como lo que es, una jefa de estado.
Considero que, al menos en materia de administración pública y ejercicio del gobierno, la Presidenta, Claudia Sheinbaum, ha sido mejor que su antecesor, pero debe buscar que hoy la operación y Comunicación Política, no se convierta en un freno para el resto de su gobierno.














