Trump
No es necesario especular al respecto. Trump ha sido claro, incluso cínico, sobre sus intenciones con Venezuela. El control del territorio, el ejercicio de poder frente a otras naciones y el acceso a recursos naturales —como el petróleo y las tierras raras— han sido los objetivos del presidente de Estados Unidos desde el momento de la captura de Nicolás Maduro.
Después de la muy polémica captura de Nicolás Maduro, el presidente Trump ha reiterado su intención de intervenir Venezuela con el objetivo de apoderarse del país y generar beneficios más allá del petróleo. Se ha reunido con empresas petroleras en la Casa Blanca, en encuentros públicos, y ha dejado claro que el ataque llevado a cabo por Estados Unidos fue contra un hombre que se oponía a su país, no contra un sistema dictatorial.
Corina Machado
Poco antes de que la relación entre Nicolás Maduro y Donald Trump llegara a su punto más crítico, la opositora Corina Machado obtuvo la importante distinción del Premio Nobel de la Paz.
Trump, quien argumenta falsamente que acabó con más de ocho guerras, se enfureció al observar que el premio Nobel —que ampliamente deseaba y por el cual sostengo que forzó el alto al fuego entre Israel y Palestina— no le sería concedido.
Pienso que Machado, quien ha llevado una vida de lucha y que hasta hace poco tuvo que abandonar su patria arriesgando su vida para recibir el premio Nobel, festejó efusivamente al ver que el dictador Maduro había sido derrocado. Su primer mensaje, quizá bastante osado, fue que se encontraba lista para asumir el gobierno que el pueblo le había otorgado. Sin embargo, considero que su celebración duró poco cuando se dio cuenta de que Trump, quien ejercía el poder en la zona, no la apoyaba e incluso la descartaba para gobernar la nación.
Hoy, con los ojos del mundo puestos sobre ella y una espada empujándola contra la pared, llega a la Casa Blanca para intentar negociar con el hombre que, según ella, defendió la libertad de los venezolanos y dice interesarse por ese país. El reto es complicado, porque lo que él busca en realidad es poder.
Quizá me equivoque y la mejor manera de llegar a Trump sea mediante la sumisión, pero creo que Corina se equivoca al entregar la medalla de su Premio Nobel a Trump en busca de su benevolencia y apoyo para dirigir el gobierno. Esa medalla, aunque fue otorgada a ella, era simbólicamente de todos aquellos que han luchado e incluso han dado su vida por la verdadera libertad, y hoy es entregada a quien pronto podría convertirse en un invasor.
Delcy Rodríguez
Delcy Rodríguez es quizá la definición más certera de una consecuencia de la coyuntura política y la prueba viviente de que Donald Trump, al capturar a Maduro, no buscaba acabar con una dictadura, sino con un hombre que era su opositor.
La exvicepresidenta, que ahora asume las riendas de la nación, está ahí porque tiene en sus manos el poder del ejército, aunque no cuente con el apoyo popular. Sabe que su supervivencia y la de su gobierno dependen de dos factores: el primero, su obediencia; el segundo, evitar levantamientos armados en las calles a raíz de los hechos recientes.
Finalmente, quisiera reiterar mi posición: en el ámbito internacional, los gobiernos que hablan de democracia y libertad deben disminuir sus condenas a la captura de Maduro y aumentar sus exigencias para que se instaure una verdadera democracia en Venezuela, y que no exista una simple transferencia de un verdugo local a un verdugo extranjero.














