¿Qué significa cambiar? No creo que haya respuestas simples para una pregunta que parece trivial pero que resulta tan profunda.
Cambiar a veces significa moverse, pero moverse implica decisión; la decisión implica comparación, apreciación, introspección, visión; la visión implica proyección, especulación, a veces fantasía, ilusión, incertidumbre; y otras todo lo anterior inicia con voltear a verte a ti mismo, con ser consciente de lo que sientes y por qué lo sientes. De esa manera sabrás “qué” quieres dejar de sentir o qué nuevas cosas quieres integrar a tus sentimientos.
Y aún tomando en consideración lo anteriormente expresado, puede que te asalten las dudas. Así que intentemos trazar una trayectoria para el cambio.
¿De qué estás cansado? ¿Qué te tiene hasta la más alta asfixia? En ocasiones cuando nos sentimos así, lo único que queremos es dejar de sentir dolor, incomodidad, invisibilidad. Cambiamos de lugar, de persona, de trabajo nada más para detener esa sensación de insufrible tedio. Nos movemos hacia un espacio que puede ser menos confortable pero que tiene la ausencia de esa persona que nos irrita y consideramos las opciones únicamente para estar ocupados, aunque no represente grandes beneficios. No habrá crecimiento, pero habrá paz mental. Mira dentro de ti y practica tu tolerancia a la frustración.
¿Necesitas más tiempo para ti? Cyril Northcote Parkinson escribió en 1958 un ensayo sobre una mujer cuya única tarea era enviar una postal y ocupaba media hora en conseguir el sobre y otra hora y media para buscar sus lentes, noventa minutos para escribir la nota, así administraba sus tareas que abarcaban toda la jornada laboral. ¡Claro! La identificaste, es la ley de Parkinson. Y es curioso porque seguro estoy que estás pensando en alguien (si no es que en ti) quien tiene una dinámica parecida donde el trabajo se expande hasta ocupar (o en su caso, consumir) todo el tiempo disponible. La siguiente pregunta sería ¿Necesitas tiempo para ti? Porque es probable que estés cayendo en una forma de trabajo donde inviertes más tiempo del necesario. Es probable que seas de los que dicen “vamos a ver una película” y ocupas hasta 40 minutos para seleccionarla. Voltéate a ver e identifica actitudes que consuman tiempo innecesario.
¿Tienes cosas que hacer en casa? En 2015 Marie Kondo lanzó en México su libro “La magia del orden” donde nos muestra la manera en como la ley de Parkinson se expande no sólo al tiempo sino a los espacios físicos y los presupuestos de familia: “los gastos se expanden hasta ocupar todo el presupuesto disponible”, “los artículos se expanden hasta ocupar todo el espacio disponible”. Además, nos recuerda aquella premisa que dicta “el mejor método para limpiar es no ensuciar”. En ocasiones nos llenamos de actividades porque nos colmamos de tareas que llenan nuestro intervalo de tiempo disponible, o porque dejamos que se “contaminaran” tanto los tiempos libres, como la silla cerca de la cama, la mesa donde sólo iban las llaves, o simplemente porque somos afectos para decir “si quieres lo checo y te aviso”. Voltéate a ver y aprecia el proceso de limpieza en las cosas que valoras.
¿Necesitas más dinero? Muy bien. ¿Para qué? ¡Lo imaginé! Pensamos en tener ya el recurso para salir de la rutina y gozar de algún beneficio que el “contante y sonante” nos ofrece con voces edulcorantes. Son pocas las ocasiones en las que estamos pensando en ahorrar para inscribirnos en un MOOC (curso masivo en línea y abierto, Massive Open Online Course), o para ir al congreso sobre la especialidad que estoy desempeñando, o para comprar un par de libros que me den perspectiva. Es probable que lo que se requiera para obtener un poco más de recursos sea la especialización. ¡Es más! La profesionalización de los hobbies. Es probable que aquello que te encanta, que te apasiona y que disfrutas en sobremanera, puedas darle una oportunidad y elevar tus habilidades a un nivel de comercialización para que obtengas un ingreso disfrutando de lo que más te gusta. Voltéate a ver y sorpréndete encontrando lugares dentro de ti que hace mucho no visitas.
¿Necesitas vivir más? Sí. Lo sé. No puedes vivir para siempre, pero sí puedes vivir siempre. Deja de postergar el disfrute. Cada día, cada momento, cada fracción, cada lugar, cada persona, cada emoción. Voltéate a ver y date un abrazo apretado, felicítate por voltearte a ver. Aprecia a las personas. Deprecia los agravios. Cuenta las estrellas, olvida los insultos, recuerda las sonrisas y haz chistes con las mentiras. Si la ves poquito… disfrútala. Si ya no tiene energía relájate junto a él. Si todo el tiempo te ignora sorpréndela. Si no te escucha, haz una canción con sus palabras. Si está enfermo, mantente al pendiente sin dolor, ni enfados, ni exigencias, sólo gozando de esa sonrisa que vence al dolor para agradecer sin emitir palabras. Yo sé que quisieras que algunas cosas jamás cambiaran, voltéate a ver haz un cambio para que quede igual.














