A pesar de las diferencias políticas y la gran tensión que ha provocado el regreso de Trump a la Casa Blanca, el futbol fue el punto que forzó la unión entre tres naciones que si bien tienen otros puntos que deben trabajar juntos, han optado por la distancia como forma de caminar sin roces.
El pasado viernes, fue el sorteo que definirá rivales en el mundial del 2026 que se jugará en Estados Unidos y donde se invitará para algunos partidos a Canadá y México. Después de algunas declaraciones ambiguas de la Presidenta donde dijo que no iría y finalmente, confirmó un día antes su asistencia a Washington.
La noticia ocupó todos los medios mexicanos de manera rápida porque participar en este evento significa inevitablemente un encuentro cara a cara con el tan polémico, hablado y temido Presidente de Estados Unidos y a pesar de que el ambiente era festivo y solemne, una declaración o roce entre dos presidentes que se han visto amenazados por su política no era algo impensable.
La ceremonia inició y la imagen empezó a recorrer los medios, los “tres amigos” estaban juntos otra vez en un mismo lugar como familia que se encontraba en un tenso ambiente en la cena navideña.
Durante el sorteo, los tres mandatarios observaron la premiación, intercambiaron algunos comentarios y sonreían de manera política, sobre todo cuando Trump se levantó para realizar su característico baile al ritmo de la canción YMCA.
Después del sorteo, donde cada uno de los mandatarios abrió un paquete con el nombre de su país los líderes se dirigieron a una reunión privada donde los temas no faltarían.
Por su parte, el primer ministro canadiense alcanzó su puesto después de que su antecesor no ha reaccionado suficientemente fuerte ante las amenazas de Trump para anexar su país y se ha enfrentado a una lucha arancelaria que no cesa.
Por otra parte, Claudia Sheinbaum, que ha sido reconocida internacionalmente por su “manejo de Trump” tenía frente a si el enojo de un pueblo por el maltrato a los migrantes, la amenaza constante de los aranceles e intervención militar contra los cárteles y la tambaleante revisión del T-MEC el próximo año.
A diferencia de los temas irrelevantes que son gritados por el oficialismo, este tema, como otros importantes, fue tratado con un hermetismo absoluto.
Tanto Trump, como Shienbaum y McCartney, solo mencionaron que la reunión fue positiva, que seguirán trabajando y que existe buena disposición.
Yo sé que el mundial será apasionante y muy entretenido pero en el futuro de nuestro país el partido más importante no se va a jugar en las canchas, si no en los escritorios y frente a este primer encuentro, puedo decir que si nuestra selección juega mal, nuestra Presidenta debe ganar defendiendo nuestros intereses económicos, soberanía y dignidad.














