"Si la elección es el momento de la promesa, el mandato es el tiempo de la prueba. Sin evaluación, la promesa se vuelve estafa".
-Pierre Rosanvallon
En la idea falaz de que la democracia esencialmente se basa en el depósito de la boleta electoral cada tres o seis años y que una vez contados los votos y electos los ganadores, debe dejarse a los “profesionales”, gobiernen según sus saberes o intuiciones, o intereses personales. Pierre Rosanvallon, considera que justamente esa forma de ver las cosas es la que crea las crisis de todo tipo en la política actual.
Rosanvallon en su libro La Contrademocracia, prevé que la legitimidad del poder público no es un cheque en blanco, y a la que debemos denominar legitimidad de origen y que debe necesariamente concatenarse con la legitimidad de ejercicio, que es dar resultados deseables y esperados por la población y mantener una conducta ética. Entonces introduce un concepto disruptivo: la desconfianza organizada. Que lejos de ser algo negativo, implica la vigilancia ciudadana que de manera análoga es el sistema inmunológico de la república.
Si el gobierno tiende a desviarse, a maquillar cifras o volverse déspotas dejando de escuchar a la población, es debido a que el ciudadano renunció a su papel fiscalizador. Rosanvallon propone que surja el “Pueblo Vigilante”. Por ello, no es suficiente con elegir a algún representante popular, es totalmente indispensable auditarlo, vigilarlo, y calificar su desempeño en tiempo real, continuo, imparcial.
De esta manera la democracia real y efectiva se juega en los periodos intra elecciones y en la capacidad de la población para presionar cambios, y conocer calificando el desempeño público, obligando a la continua rendición de cuentas.
Si algo garantiza un buen gobierno, la protección de la vida, la conducta ética, la seguridad, la justicia, es el ciudadano que no deja de vigilar, que evalúa y que en fin se convierte en un auditor permanente. Así vista la soberanía no es solo elegir quien ha de mandar obedeciendo al pueblo, sino impedir a cada momento que quien ha de servir al pueblo, no pueda traicionarlo.














