A últimas fechas se han polarizado las posturas sobre masculinidad, feminismo, inclusión, entre otras. Hemos visto no sólo como se polarizan, sino que se van radicalizando. Y cuando defendemos tanto un punto terminamos agotando el punto o agotando a la persona con la cual interactuamos. Y es que nos hemos convencido a través de escuchar, atender y consumir contenido, de las opiniones de personas informadas pero sesgadas, es decir que toman una premisa que sea creíble y la extienden lo más que puedan para adaptarla a su ideología.
Si tomas cualquier teoría, la asocias con las cosas que la gente desprecia, muestras un par de ejemplos de una mediana validación de la teoría en cuestión y señalas como culpables a los que tienen una postura distinta, podrías radicalizar casi cualquier movimiento.
La práctica del método científico puede dar como resultado una sólida argumentación, pero es bien sabido que los objetos de estudio también tienen su complejidad cuando son seleccionados desde una perspectiva que pretende demostrar teorías no sanas. Al final de la investigación se tendrá un volumen de documentos que hacen cada vez más sólida la postura porque probablemente nunca se tomó en cuenta la perspectiva del otro.
Sé que mi media docena de lectores estará pensando en que me estoy amarrando el dedo antes de cortármelo para hablar del famoso 19 de noviembre Día Internacional del Hombre, pero no lo hago para ensalzar virtudes ni denostar personas, sólo pienso que es una buena oportunidad para compartir algunas visiones personales.
La estructura ósea del hombre puede darle ciertas ventajas al momento de generar masa muscular, esa fortaleza corporal puede ser utilizada para el servicio de quienes no cuentan con ella (sean hombres o mujeres) o puede estar al servicio de intereses personales que sólo benefician a un pequeño sector. Desde tiempos ancestrales la estructura en el cerebro de las mujeres les permite retener una mayor cantidad de información, los hombres pueden desarrollar una capacidad cerebral similar mediante entrenamiento, es decir a base de un esfuerzo adicional. Ahora bien, los hombres por su propia naturaleza tienden a preocuparse por las cosas y las mujeres tienden a preocuparse por las personas. Es por ello que los hombres prefieren temas que tienen que ver con cosas (mecánica, construcción, programación) y las mujeres prefieren los temas que tienen que ver con personas (enfermería, educación, recursos humanos). Y no se trata de decir que los hombres son menos o que las mujeres son más, simplemente que estemos consientes del trato digno que se requiere para cualquiera de nosotros en cualquier área de especialización a la cual queramos dedicarnos.
Imaginemos un escenario donde quedamos un grupo de treinta personas atrapadas en un bote (yate) porque la tripulación colapsó en circunstancias que para el ejemplo no vienen al caso. Necesitaríamos de habilidades varias para salir de la situación, pediríamos a los más fuertes que realizaran las labores que requieren como mover cosas, trepar sitios, mover palancas, y esas labores podrían hacerlas tanto hombres como mujeres porque lo que requerimos es la función no el sexo. Por otro lado necesitaríamos personas que calmen a los más alterados, personas que analicen desde diferentes puntos de vista, a personas que tengan nociones para ubicarse en el espacio geográfico, a personas que sean hábiles comunicándose, ya sea dando instrucciones o siguiendo instrucciones, a personas que sean observadoras para integrar nuevos elementos a las actividades tanto planeadas como en desarrollo, a personas que sepan establecer conceptos de cohesión social, colaboración y empatía para mantener la energía del grupo. Y en todas estas necesidades no hemos hablado de que sexo lo hará. No. Hablamos de quien tiene la capacidad o ha desarrollado la habilidad para realizar lo que se requiere en un marco de colaboración y compromiso por el bien común.
No se rata de que ellas sean princesas que requieren ser salvadas. Tampoco se trata de que seamos lo hombres los que pongamos las reglas todo el tiempo. Se trata de respetar, de escuchar, de proponer respetuosamente, de llegar a acuerdos aún y cuando no estemos del todo convencidos, se trata de levantar la voz ante las injusticias y de participar cuando se trata de construir un mejor entorno que sea útil para todos.
Mientras eso pasa feliz día de los pachucos, chulos y chundos














