Hace tiempo comenté que la lucha ideológica es vigente, ahora más que nunca, y que ésta se polariza cada día más en virtud de la necesidad que tienen algunos por mantener el control de la riqueza que genera la naturaleza.
La pugna por los territorios no es otra cosa que la pugna por la explotación indiscriminada de la riqueza que provee la tierra al ser humano y que debería ser administrada con responsabilidad. Pero no basta con la explotación de la tierra, también la explotación del hombre es un elemento característico del capitalismo que define la diferencia de ideologías y la lucha que esto genera a partir de la defensa de derechos de millones versus la ambición de unos cuantos.
La desigualdad social, las injusticias provocadas por las disparidades sociales, el desigual ingreso entre las grandes mayorías respecto a unos cuantos que son los dueños de todo, entre otras razonas, le dan vigencia a la lucha ideológica en el mundo. Entendiendo a la ideología como un método para discernir el pensamiento entre quienes conviven en una misma sociedad, pero mantienen una concepción diferente de vivir.
En México hemos tenido la oportunidad de la alternancia partidista en el gobierno, lo que es una guía en cuanto a la forma de proponer la armonía social desde ideologías distintas entre sí. El PRI antiguo, es decir de antes de 1982, mantenía una ideología más cercana al centro que a la derecha. Su propuesta económica fue el desarrollo estabilizador a partir del control del estado para equilibrar las fuerzas económicas y con ello garantizar la paz y la justicia social. Sin embargo, esto cambió en la década de los 80´s con la llegada al gobierno de los neoliberales que le dieron un giro enorme a esa política que, además, por temas de ambición y corrupción desmedida, ya no resultó ser una propuesta de desarrollo viable como lo fue, sobre todo en la década de los 60´s. La llegada de los “yupis” al control de la economía en el país, provocó la mayor desigualdad social de todos los tiempos en el país, por la naturaleza misma de la propuesta. El PAN enarboló esa forma de gobierno, pero además resultó ser una propuesta excesivamente corrupta y ambiciosa que dejó enormes desigualdades sociales y económicas que agudizaron la pobreza en el país, además de una nación envuelta en la violencia que hasta hoy seguimos sufriendo las consecuencias.
La privatización, que es la característica esencial del neoliberalismo, de todo es con un solo objetivo el generar ganancias para alguien en contra de la pauperización general y que terminó por pulverizar a la clase media, que terminó engrosando las filas de la pobreza y la extrema pobreza. Es decir, el neoliberalismo es un sistema económico absolutamente inhumano y, por lo tanto, injusto para la mayoría de la población de cualquier nación.
La izquierda siempre ha sido una forma de pensamiento que defiende los derechos humanos elementales y, por tanto, las injusticias alrededor de conductas humanas que generan desigualdad entre seres humanos más allá de lo racional, si es que existe alguna desigualdad racional. Es la izquierda la que dio la batalla para desterrar al neoliberalismo como forma de gobierno en México. La bandera de Morena fue la bandera de la izquierda, la propuesta de disminuir con la desigualdad social a partir de un cambio de régimen político, económico y social.
Esta tarea nada sencilla ha logrado avanzar de tal manera que hoy se siente la transformación en diversas maneras de nuestra vida cotidiana. Los cambios han permeado y aunque, por supuesto, hay pendientes la nueva manera de llevar la política económica del país, genera confianza porque hay estabilidad desde que llegó este nuevo gobierno, es decir desde 2018. Y por supuesto, esto tiene que ver con esa lucha ideológica, con esa concepción de entender la vida porque hoy el recurso público se aplica con mayor responsabilidad y eso las mayorías lo saben y lo reconocen, por eso nuevamente gobierna el mismo proyecto que comenzó hace 7 años. A pesar de los gritos desesperados de los conservadores (la derecha), la gente sabe que es el gobierno progresista (la izquierda) quien está dando resultados, quien verdaderamente se empeña en dar respuesta a las necesidades de toda la sociedad mexicana, y eso le duele mucho al conservadurismo en el país.














