Es muy probable que en algún momento hayas escuchado que para colocar el tornillo (o retirarlo en su caso) se requiere la herramienta adecuada. Por consiguiente, es importantísimo identificar qué tipo de tornillo tenemos enfrente. Una vez identificado si el tornillo es de cruz (phillips) plano, tipo estrella, allen, etc., entonces podremos seleccionar el desarmador adecuado no sólo por su forma, sino por su tamaño, para ver si se tiene el alcance requerido o si es necesario uno más largo o ancho. De este modo podemos entender que no sólo la identificación de las situaciones es importante, sino la herramienta que cumpla con la función en términos de pertinencia, fortaleza y hasta de seguridad. Pero incluso en este punto es importante comprender que aún y cuando el tornillo se haya identificado con claridad y que la herramienta sea la que mejor diseñada para la aplicación en cuestión, habrá que evaluar la habilidad de quien realiza el trabajo, porque puede que sean necesarios diferentes intentos para completar la tarea.
Cuando nos enfrentamos a situaciones que afectan nuestro empleo, nuestras finanzas, nuestro ecosistema, nuestra estabilidad y nuestro bienestar, solemos ocupar lo único que tenemos a la mano y aplicamos el mayor de los entusiasmos, aunque con resultados poco favorables. No tiene nada de malo hacerlo de ese modo. Lo que es recomendable es que, toda vez que se ha corroborado que nuestra única herramienta de ninguna manera nos llevará a la solución, vayamos en busca de la herramienta apropiada. Ahora bien, si al conseguir la siguiente herramienta volvemos a obtener un resultado por debajo de lo requerido, valdrá la pena volver sobre nuestros pasos para analizar nuevamente nuestra visión de la situación, ya que cabe la posibilidad de que la falla tenga su origen precisamente en la forma en como identificamos los problemas.
Es necesario reconocernos como personas que observan, comparan, evalúan y clasifican de forma apropiada las situaciones, ya que ésta es la base para hacer la mejor de las valoraciones. Con esto en mente podemos identificar que tanto sabemos de la situación y qué tipo de ayuda vamos a necesitar. Cuando uno dice “es que es mi responsabilidad y yo lo debo solucionar”, no significa que tú lo soluciones sin la participación de nadie más. Lo que significa es que tú te haces responsable de perseguir la solución y de encontrar las alternativas de recursos (personas, finanzas, apoyo profesional, etc.) que mejoren los resultados y en su momento ofrezcan una solución práctica y hasta óptima ante las adversidades que se presentan.
No con ello quiero decir que cada situación o problema que se nos ponga enfrente requiera que salgamos corriendo a pedir ayuda. Tomemos un tiempo para la contemplación y para señalar las diferentes dimensiones de las problemáticas. Identifiquemos en cuales de esas dimensiones tenemos la habilidad para abordarlas, en cuales otras necesitamos más información o aprendizaje y en cuales se requiere la participación de alguien más.
Ahora bien, también existe aquella condición en que hemos identificado la herramienta necesaria pero no se encuentra disponible y ocupamos un tiempo precioso en conseguir, adaptar y hasta construir la herramienta, que nos olvidamos de la solución, nos centramos en el diseño de la herramienta y perdemos de vista la oportunidad de solucionar.
No es una tarea fácil enfrentar situaciones problemáticas, pero no las queremos fáciles, porque entonces ya no serían un problema.
En ocasiones veremos que es necesario romper ciertas reglas para avanzar en la resolución de las situaciones complejas, Seamos cuidadosos en romper sólo aquellas que no vayan a crear un perjuicio para alguien más y que en realidad sean estrictamente necesarias para la consecución de las tareas.
No necesitamos solucionar todo a gritos y golpeando cosas. Ser rudo no significa que seamos mejores o que al gritar nuestra fuerza se incrementa o nuestra habilidad mejora. Ahora bien, ser analistas y técnicos para encontrar soluciones, no nos asegura dar las mejores respuestas, porque tanto tecnicismo a veces nos lleva a encontrar la solución apropiada, pero para el problema incorrecto, y es aquí cuando los técnicos se hacen rudos.














