"La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión:
es la presencia de justicia." — Martin Luther King Jr.
Hoy se habla mucho de la paz, la cultura de paz, mesas de paz y reconciliación, en fin, una serie de llamados a vivir en paz, a encontrar caminos de solución pacífica de controversias que al final, me parece es todo un entramado retórico, más encaminado a mover las emociones de grandes núcleos poblacionales que a resolver de fondo los problemas que generan la anti paz, es decir, la violencia.
Antes de hablar de paz social, debemos pensar en que haya justicia, no abusos, que se elimine la corrupción, la incapacidad en el ejercicio del poder público, la desigualdad y el olvido al Pueblo, pero también, resulta indispensable un pueblo despierto, conocedor de sus derechos, y dispuesto a defenderlos.
Si no hay eso antes, hablar de la paz es un juego de retórica, una historia bonita para olvidar los grandes rezagos, la corrupción y el exceso. Hablar de paz, implica antes hablar de consciencia, conocimiento, eliminación de la ignorancia, fomento de hábitos individuales y especialmente colectivos que impulsen a la sociedad a tomar el control de sus gobiernos a vigilarlos, evaluarlos y calificarlos.
La paz implica desde lo individual, un incremento de la consciencia, de la autoconsciencia, y de la consciencia de lo colectivo, del entorno. Es un proceso que, me parece, surge de la meditación o la reflexión. De la liberación de los múltiples miedos que el mismo sistema, en cualquier parte del mundo, hoy en día, trata de infundir a los humanos.
Me parece entonces que puede entenderse el surgimiento de la paz y su consolidación en dos vías, desde el individuo que se libera del miedo, y desde lo colectivo que libera del miedo al individuo.
El individuo que se libera del miedo se vuelve tal vez rebelde, para enfrentar lo que no está bien; se vuelve un luchador por liberar a los demás de las cadenas subjetivas sutiles que encadenan a la población.
Cuando muchas personas resultan auto liberadas del miedo, impulsan de forma organizada el orden externo, hasta lograr la armonía entre la paz que sienten y la paz que debe existir afuera.
Quizá, y solo quizá, por ello Gandhi promovía la idea de no violencia, de forma tan amplia y genérica que debió haberse entendido por no violencia al interior de cada persona, cuando alguien no supera sus miedos, se violenta a sí misma.
Y es posible que cuando, seamos cada vez más reflexivos y proactivos, podamos construir un paraíso de amabilidad, de gentileza, de solidaridad, libres del temor y la necesidad, cualquiera que esta sea.














