Ayer 17 de septiembre se conmemoró el Día Mundial de la Seguridad del Paciente. No es una fecha que llene plazas ni genere festejos, pero sí debería movernos a reflexión.
La OMS la instauró en 2019 porque millones de personas mueren cada año no por la enfermedad sino por fallas del sistema de salud.
El problema no es nuevo, en 1999 el informe To err is human mostró al mundo que la seguridad del paciente no era un asunto técnico, sino un derecho humano básico, desde entonces se repite la misma enseñanza. Cuidar al paciente no significa solo tener hospitales más grandes, sino sistemas más confiables y humanos.
En México el tema sigue abierto. Hay avances, sí pero también realidades dolorosas, el desabasto de medicinas todavía afecta a muchas familias y se vuelve parte de las conversaciones cotidianas. En la calle, en las salas de espera y en las mesas entre amigos se escucha la misma inquietud, el discurso habla de compras millonarias, mientras la experiencia diaria a veces muestra estantes vacíos.
Y en esas mismas mesas se habla también de lo contrario, de hospitales privados donde un diagnóstico que podría resolverse con reposo se convierte en cirugía. Donde la póliza de gastos médicos parece ser el verdadero paciente, no son todos, claro; pero existen historias de tratamientos sobredimensionados y estudios que parecen más negocio que necesidad.
Por eso el paciente vive en una paradoja.
En lo público falta lo esencial, en lo privado a veces sobra lo innecesario y en medio está la persona, con su miedo y su esperanza, esperando certezas.
Todos hemos sentido el silencio de una sala de espera, ahí nadie pide milagros se pide lo elemental, que haya medicinas; que el médico tenga tiempo y descanso, que el diagnóstico no dependa de la suerte ni de la cartera.
Hablar de seguridad del paciente es hablar de dignidad. Nadie debería morir por un error prevenible ni por la ausencia de un tratamiento básico. La salud no es un trámite ni un favor, es un derecho y es lo único que no puede esperar… que Dios nos agarre confesados.
#QuéCosa!














