Desde el eminente regidor de Tangamandapio, un pueblecito de crepúsculos arrebolados, hasta el no menos heteróclito de San Cirindango de las Iguanas cuyo pterodáctilo cacique sigue siendo Don Briagoberto Memelas, se sienten y se manejan desde ya, orita pues, gobernadores de la Ínsula Barataria, gobernada con más que Sensatez y Prudencia por un hijo del pueblo llamado Sancho Panza sencillamente excelso, cual Salomón, en la aplicación de la Justicia.
El tradicional ADN priísta aparece auténtico, renacido. Así, distinguidas Regidoras, Síndicas, Alcaldesas, Diputadas locales y federales… funcionarias instaladas en esos espacios no se han mostrado nada discretas -la discreción sigue siendo una virtud- a la hora de exhibir sus ambiciones. He feminizado con el propósito de que esta expresión sea incluyente, o sea, referida también a los individuos masculinos. Así, acuden a distintos eventos únicamente para tomarse la foto “y subirla al Face”.
La idea, el objetivo, consiste en hacerse ver en todo tiempo y lugar y con cualquier pretexto: una fiesta familiar, un fin de curso, un padrinazgo, la visita de alguna funcionaria estatal importante (si es la Gobernadora, mejor), son ocasiones para publicitarse en las Redes o en los Medios y anunciarse como esforzada y sacrificada trabajadora. La pose y la sonrisa por delante, por favor.
Veamos, el concepto de Ayuntamiento toma su nombre de Ayuntar, es decir, Juntar… Ayuntarse, juntarse, jalar la yunta en una sola dirección, vamos, con esfuerzo común. Aquí, se da el caso de que estas inteligérrimas personitas ven a sus colegas y contlapaches agresivamente, con hostilidad en plan de competencia y no de cooperación. El Cabildo en pleno, no puede funcionar así. Las consecuencias las sufrirá el pueblo siempre a la espera de acuerdos comunes que deriven en resultados favorables.
Apenas han transcurrido siete meses de los 3 años que corresponden a la gestión de estos nuevos diputados, alcaldes y sus pandillas -dicho sea con toda intención- y ya son presa de ambiciones y vanidades sin percatarse de ello. Hay quienes -confundidos y enajenados- se autorrefieren a su “carrera política”.
Preguntémonos: ¿Cuáles serían las causas principales de esta insensata conducta? ¿Obedecen de verdad a una vocación de servicio? ¿Al ánimo de convertirse en factor de ayuda y solución de problemas colectivos? ¿Al intransigente deseo y firme voluntad de contribuir para cambiar un régimen capitalista de opresión y explotación?
O bien, ¿a la necesidad de hacer acopio de información que alimente los debates con relación a un nuevo Proyecto de Nación? ¿Qué hay de nuestra Cultura… de nuestra identidad?
Estos ambiciosos deseos han sido propiciados y cultivados, con constancia y perseverancia habituales, en razón de los jugosos emolumentos y el afán de poder, elementos ambos generadores de Hybris, enfermedad que enajena a sus víctimas provocándoles la pérdida de su vínculo con la realidad.
Ejemplifiquemos con los excelsos diputados federales Juan Ángel Flores y Agustín Alonso duchos, expertos y hábiles para los debates legislativos -¿los han visto?- quienes, sin ningún empacho, víctimas de esa enfermiza conducta, han manifestado su íntimo deseo de continuar en el ejercicio del poder ahora como candidatos a la presidencia municipal de Cuernavaca… qué más da… Rodeados de buen número de serviles “amigos” ven transcurrir su jornada entre aplausos y elogios que reafirman su ensimismada egolatría.
Necesitamos un nuevo José Revueltas, paradigma de militancia porque la revolución esperada tiene que ser integral, estructural. Tiene que ser una revolución económica, política, cultural que recupere lo mejor de las izquierdas. Del ejército indígena guatemalteco, del Frente Farabundo Martí de El Salvador; del Sandinista de Liberación Nacional que pregonaba la consigna: Implacables en el Combate, Generosos en la Victoria; del EZLN referente nacional de la coherencia en la lucha que exige Para todos, todo… Nada para nosotros.
Que la Prudencia, virtud que debe acompañar nuestra lucha, no sea una prudencia timorata y burguesa utilizada como pretexto para continuar prolongando la opresión imperialista. Que estos candidatos, mujeres y hombres, autocomplacientes y arrogantes que se apuntan desde ya para seguir en las lides electorales, sepan lo que les espera. No se trata de hacerse la más guapa o el más simpático, se trata de comprometerse, de entregarse, de sacrificarse.
Ser militante requiere convicción, vocación, compromiso. No ambición, no frivolidad, no oportunismo. Trabajar en favor del cambio radical implica algo más que apuntarse como candidatas permanentes y pregonar que estamos con la 4T a menos que entendamos todo esto como una farsa.
El Imperialismo yanqui -hablando de asuntos más serios- no disimula y tampoco perdona. Su representante actual puede portar todos los adjetivos que describan su perjudicial inhumanidad: agresivo, mentiroso, calumniador, no respeta ningún acuerdo, belicoso, infame, cruel y, además, ignorante y estúpido. Razón de más para actuar con reservas frente a este imbécil. Cuidado…














