Es mucho una coincidencia que ahora precisamente, cuando en Morelos, aparentemente se está trabajando a marchas forzadas por parte del gobierno actual, los directivos internacionales del Corporativo de Nissan decidan cerrar una planta, la de CIVAC, en el Estado de Morelos.
Con una superficie de 412 mil metros cuadrados, es decir, el costo del terreno es de más de dos mil millones de pesos. La construcción de obra civil debe tener un costo de 3.7 mil millones de pesos. Las instalaciones industriales, robots, instalaciones de redes y comunicación deben tener un costo de 2 mil millones de pesos aproximadamente. Es decir, la inversión que tiene el corporativo es de 7.7 mil millones de pesos, convertido a Dólares nos resulta 366 millones de dólares. Apenas en el año 2023, Nissan anunciaba inversiones en México por 700 millones de dólares en los próximos tres años (del 2023 al 2026, que aún no se cumple este plazo), fecha en que también anunciaba su liderazgo en ventas de autos ligeros en Latinoamérica.
El análisis anterior nos permite visualizar que la inversión anunciada en México por esos tres años (2023 al 2026) es el doble de lo que tiene invertido en Morelos, sin tomar en cuenta el inventario intelectual y el valor de producción que tiene una planta y por el cual aumenta su valor económico. Eso nos permite reflexionar y concluir que no cuadran los números.
Esto también nos permite hacer algunas deducciones lógicas que realizan los grandes inversionistas, con número fríos.
- Que es la única manera de deshacerse de una planta laboral que se ha caracterizado por ser combativa a lo largo de los 66 años.
- Que tiene una oferta de alguna marca de autos que se ofrece asociar para producir otro tipo de vehículos. Me refiero a la conversión del combustible a eléctricos.
- Que las condiciones políticas, económicas y jurídicas del país ya no le garantizan una estancia confortable para ser una industria competitiva.
- Que la endeble defensa del gobierno mexicano, así como la indisposición de combatir al narcotráfico como lo han solicitado y ante los embates del presidente americano, no han garantizado los precios de insumos del acero, autopartes eléctricas y demás componentes que se utilizan para armar los vehículos.
Es por ello que en esta situación no está resultando claro la decisión anunciada y que afecta a casi 5 ml trabajadores.
El gobierno federal debería investigar a fondo exactamente cuáles son las razones verdaderas y con base en ello negociar con el corporativo. No será sencillo atraer otro inversionista que venga a arriesgar 350 millones de dólares.
Si existe un trasfondo oculto, que no están mencionando. Si el gobierno federal ya lo sabe, no está actuando éticamente con la economía del país. Si no lo sabe, debe investigar.
Y alguien se puede preguntar, y ¿de qué sirve investigar? ¿de qué nos serviría conocer las verdaderas causas por las que se está decidiendo un cierre de una planta como Nissan en Morelos? Nada más y nada menos que obligar a los industriales a respetar las leyes laborales, las leyes fiscales, financieras, de sociedades mercantiles, de inversiones, etc.
Al parecer a los políticos les brincó esta noticia y no supieron cómo actuar, y solo les quedó hacer declaraciones de solidaridad con los trabajadores (y eso no está mal) pero están dando a notar que no tienen ni tantita idea de la realidad de lo que está sucediendo, las verdaderas razones que han llevado a esta catástrofe laboral y económica para nuestro Estado.














