En política, todo es resultado de una coyuntura, pero nada durante el camino es una coincidencia. Hoy, uno de los hombres más poderosos de la Cuarta Transformación se ve incomodado por las acciones del encargado de seguridad durante su gubernatura en Tabasco. Me pregunto: ¿es resultado de una genuina búsqueda de justicia o un manotazo de una Presidenta que, hasta el momento, parecía inmóvil?
Durante este gobierno, poco ha sido resultado de la planeación; sin embargo, la improvisación y el juego político han tomado una enorme fuerza. Me queda claro que ha sido un objetivo —hasta el momento alcanzado— quitarle de las manos al estudio y a la técnica la justicia, y pasarla a las manos de la política.
Hoy se enfrentan a la justicia solo aquellos que van en contra del sistema, aquellos que salen del guion y ponen en un auténtico riesgo —desde dentro— al poder. Sin embargo, quien cumple y aplaude es protegido por una inmunidad mediática y judicial que no tiene vergüenza, como el gobernador Rocha o el exgobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco Bravo.
Adán Augusto López, es un hombre muy poderoso en el actual gobierno y uno de los líderes políticos del grupo que hoy maneja el poder en el país. Su relación con el Presidente López Obrador, al igual que todos los que gozan de esa confianza, proviene de haberlo protegido cuando todos le dieron la espalda.
Sin embargo, a pesar del poder que hoy tiene, no ha sabido comportarse frente a la Presidenta. A diferencia de porros como Gerardo Fernández Noroña —que habla pero cuyas acciones no significan nada—, López Hernández ha tomado decisiones que, si bien siguen la lógica del Presidente López Obrador, ponen en duda la fuerza política de Claudia Sheinbaum.
En el Legislativo, Adán Augusto ha forzado el nombramiento de titulares como el de la Comisión de Derechos Humanos y magistrados electorales, incluso cuando es visible que van en contra de la línea de la Presidenta.
Sería ilógico que, después de tanto hablar de la independencia del Legislativo como escalón necesario en la búsqueda de la democracia, yo criticara a Adán Augusto por ir en contra de la Presidenta. Sin embargo, lo haré, porque no le ha dado la espalda a Sheinbaum buscando mejorar las leyes, abrir el diálogo o darle su lugar al Legislativo: lo ha hecho buscando su propio poder y los intereses de su ex jefe.
Hace unos días, un general del Ejército Mexicano reveló, ante un programa de radio, que el exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco —que estuvo bajo las órdenes del hoy coordinador de los senadores de Morena— tiene órdenes de aprehensión y carpetas de investigación en las cuales ha trabajado el gobierno estatal y federal.
El Ejército, se mueve solo con las instrucciones de la Presidenta de la República, y me niego a pensar que las declaraciones de un militar en medios de comunicación fueran un inocente error.
No sé si el caso de Hernán Barrera tiene la intención de remover al coordinador Adán Augusto de su cargo o solamente mantenerlo en línea, pero me genera esperanza pensar que la mujer que tomó protesta hace casi un año, hoy se pueda, por fin, convertirse en Presidenta.














