Prianistas enfadados pidieron a los Morenistas respeto a los expresidentes emanados de sus partidos. Esto a raíz de que los diputados de MORENA los instaron a dejar de insultar al expresidente López Obrador, tarea que hacen con singular denuedo y visceral enjundia todos los días. Desayunan muy sabroso cada vez que oyen su nombre.
Preguntemos sinceramente. Si decimos que Salinas fue domesticado en Harvard, para entregar las empresas estatales y desmantelar el Estado mexicano con tal de enriquecer a sus amigos, ¿faltamos a la verdad?
Que Zedillo, otro egresado de esas instituciones, continuó con esa encomienda vendiendo los ferrocarriles para ser empleado de esa empresa, heredando al pueblo una enorme deuda de los millonarios y reduciendo las pensiones de los trabajadores… ¿lo estamos insultando?
Que Vicente Fox prometió un cambio que fortalecería la democracia expulsando víboras, tarántulas y tepocatas y únicamente se enriqueció con sus hijastros dejando incólume este Tianguis mercantil de nuestro país… ¿le estamos faltando al respeto?
Que Calderón, dipsómano pernicioso y su pareja García Luna fueron pandilleros narcotraficantes y puso en serio peligro la marcha del país entero… ¿lo estamos incriminando?
Que Peña Nieto se destacó como ejemplar ignorante domesticado por Televisa y que prohijó la corrupción… ¿mentimos?
Es un hecho que los Priístas son incapaces de protestar frente a los abusos que padecen de sus dirigentes. Revisten a sus autoridades de un halo de santidad, los colocan en un sitial inmerecido, los asumen como infalibles, rectos, inmarcesibles, dueños de una voz profética capaz de anunciar éxitos y triunfos que sólo ocurren en su imaginación.
Nunca levantan la voz al menos para decir “aquí estoy” o “no me ningunee” o “váyame respetando”. Sólo saben decir: “Sí Señor, lo que Usted guste”. Se declaran sometidos a sus jefes, súbditos leales, dóciles y serviles, indignos pues… abyectos. Estos ciudadanos del Pri siempre han confundido -a propósito- disciplina con sumisión y lealtad con abyección.
Su dirigente nacional autoimpuesto, Alejandro Moreno, confiado en sus corifeos lacayos se atreve a proferir estupideces, así, sin más. Sabe que nadie le hará el favor de corregirlo… o criticarlo. No, ni pensarlo. Dijo sin ningún rubor que, si el Pri estuviera gobernando, todos los países tendrían imposición de aranceles, menos México. Porque el Pri es el único que sabe gobernar.
¿Con quién? ¿Con Salinas, para acabar de entregar las empresas estatales?
¿Con Zedillo, para rematar los ferrocarriles y endeudar a los pobres pagando dineros de los ricos?
¿Con Peña Nieto para legalizar la corrupción?
Como es tiempo de mujeres, celebraríamos que alguna de ellas, priísta de cepa con suficientes arrestos, imprecara a sus dirigencias exigiendo alguna explicación coherente. Por ejemplo, la más comentada, soto voce pero acremente: ¿Por qué su partido, el Pri, le dio las n… al Pan? Así lo han expresado. Me consta.
La militancia de base más aguerrida, coherente y comprometida nunca hubiera tolerado que su partido se derechizara. El Pri conservó cierta coherencia cuando conservó su apego a los principios revolucionarios y a la Constitución de 1917, fruto de esa gesta heroica. Lázaro Cárdenas le dio vida a ese recién nacido cumpliendo con las demandas campesinas y populares.
Todo marchaba con cierta regularidad hasta Ávila Camacho designado por Cárdenas por cálculo político y para no provocar a los ricachones enfadados con su gobierno. La llegada de Miguel Alemán, con su cauda de corrupción y frivolidad dio al traste con los principios revolucionarios.
Crítica y autocrítica han hecho falta para recuperar sus principios respetando sus orígenes. Conocimos Maestros ejemplares cuyo testimonio compartido nos impelía a actuar consecuentemente con plena moralidad, es más, con Ética. Nunca se quedaron callados, participaron, levantaron la mano y la Voz, se hicieron escuchar, propusieron, contradijeron, se hicieron presentes.
Pregunto con todo cariño, aunque no me lo crean: ¿Qué clase de militancia es aquella que permanece muda, ciega y sorda ante los abusos de sus dirigencias? ¿No se han percatado de que su Partido “Revolucionario e Institucional” ha traicionado sus principios ideológicos que le dieron dinamismo y presencia nacional? ¿Van a reaccionar? ¿Les parece bien contar con un patán arrogante y mentiroso como dirigente?
Escuchen a dos de mis compadres que fueron “priyistas”(sic): ¡No mamen…!














