La decisión de desaparecer los organismos autónomos asumida por el gobierno de la 4T, se justificó bajo dos argumentos: el gasto excesivo que representaban para el erario y su cuestionada razón de ser en términos de productividad. Además, desde actores políticos, representantes de la sociedad civil y de la opinión pública, también cuestionaron que estos entes se habían convertido en agencia de colocación de empleo de parientes, amigos, compadres y demás allegados, de los dirigentes de los partidos políticos, el Poder Legislativo, gobiernos de los estados, gobierno federal, el Poder Judicial y etc.
Así, el expresidente AMLO tuvo la decisión y la fuerza para desmantelar, a través de una reforma constitucional, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), la CONEVAL, la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE); el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), la Comisión Reguladora de Energía (CRE); la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU).
En Morelos, más recientemente, se abrió un debate sobre la decisión de desaparecer al Instituto de la Mujer para el Estado de Morelos (IMM), el pasado mes de junio, por parte del gobierno del estado, argumentando la duplicidad de funciones con la Secretaría de la Mujer, dependencia que eleva a ese rango los programas y las acciones del gabinete de la titular del Poder Ejecutivo Margarita González Saravia. Este hecho permitiría también reorientar el presupuesto del extinto órgano.
Lo curioso de todo esto que ha ocurrido con la mayoría de los órganos autónomos nacionales y algunos locales desaparecidos también en los estados del país por gobiernos de la 4T, es que efectivamente, no han ocurrido mayores consecuencias que trastoquen el desarrollo, la gestión o la administración de algunas áreas que impliquen algún servicio o beneficio a los ciudadanos, tal como lo advirtieron hasta el cansancio los detractores de la oposición, lo cual demuestra que se equivocaron o bien que sus advertencias tenían sesgos por intereses.
Ahora bien, la cuestión es en este análisis, subir a la palestra del debate si bajo los argumentos centrales del financiamiento o gasto, y la utilidad en términos de productividad e impacto social, ¿las Comisiones Nacional y Estatal de Derechos Humanos también tienen razón de ser o de seguir operando?
Recientemente, previo y tras la elección de la titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, Nadxieelii Carranco Lechuga, si bien por unanimidad del Congreso del Estado, la polémica se desató desde diversos frentes cuestionando no sólo el proceso sino lo que en términos sociales esa instancia ha representado y, por ejemplo, Martha Isabel Tiscareño Melchor, quien buscó el cargo, afirmó que “los derechos humanos no pueden seguir siendo una promesa aplazada. La ciudadanía exige una institución fuerte, cercana y empática. Una Comisión que entienda que su razón de ser son las personas y sus luchas cotidianas”.
Y remata: “Morelos necesita una Comisión de Derechos Humanos que no sea un espectador pasivo, sino un actor activo frente a las violencias estructurales, la desigualdad, la discriminación y la impunidad. Requiere una institución que abrace la interculturalidad, que escuche a las víctimas, que dialogue con las juventudes, que no tenga miedo de incomodar cuando se trata de defender la dignidad humana”.
Al margen de filias y fobias, porque Carranco Lechuga se le cuestiona hasta el cansancio su cercanía con el exgobernador perredista Graco Ramírez, lo que se entiende con claridad es que dicha Comisión, por angas o mangas, no ha servido para su propósito, o para quienes esperan que desde allí se generen acciones que verdaderamente sirva a quienes ven violentados y vilipendiados sus derechos humanos, porque eso de producir recomendaciones han resultado como los llamados a misa y de poco, muy poco sirven, a ver…
LAS REDES: Aquellas voces que sistemáticamente pretenden arengar desde las redes una rebelión magisterial, por cualquier argucia somera, e intentan escandalizar desde perfiles falsos, están identificados y no logran su cometido, por más empeñados que estén en tratar de desestabilizar al gremio estatal. Al parecer, les molesta la relación productiva que han alcanzado la representación sindical de la Sección 19 del SNTE y las autoridades educativas y del gobierno del estado. Andan desesperados y molestos porque, una vez más, su convocatoria de ayer fue un fiasco, a ver…














