La escritora Lidia Jorge de Portugal, Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2020, lanza una seria Advertencia a los Jóvenes: “Les diría que se alejaran de todos aquellos que les prometen artefactos en lugar de compañía, monólogos en vez de charlas, ruido y no música, gritos y no cantos, garabatos en lugar de mensajes, slogans en vez de sabiduría, negocios en lugar de amor...”. Como medida de protección para nosotros y para la sociedad misma hagamos esta y muchas otras advertencias urgentes y necesarias.
Dediquemos un serio Mensaje a los chavos que se asumen como panistas o priístas. Examinemos la historia de esos partidos que los han cooptado utilizando las herramientas prodigadas por distintos medios. Puedo asegurar que muchos de ellos no conocen su propia historia. Instalados en la inercia colectiva se exhiben como militantes distinguidos con tal de ser tomados en cuenta, me gustaría adivinar que si supieran cómo se fundó, cuál fue su origen y sus objetivos iniciales, lo pensarían.
El Pri tiene un origen histórico muy interesante pues nació de la Revolución o, al menos, eso divulgó en sus inicios cuando se llamó Partido Nacional Revolucionario, PNR, y más tarde Partido de la Revolución Mexicana, PRM. Después, se institucionalizó como PRI, y todo aquello que se institucionaliza pierde su sentido revolucionario. Peor, con el paso del tiempo y de las exigencias de la oligarquía que ha dominado la economía de nuestro país, este Partido fue perdiendo sus principios que le dieron vida hasta amancebarse en una entrega total con su “recontra-archienemigo”, PAN, en objetivos económicos y políticos.
El Pri, perdió sus consignas primordiales basadas precisamente en “Los Postulados de la Revolución” como rezaban y repetían hasta el cansancio en sus discursos de campaña ttoooddoooss los candidatos a diversos puestos.
Seamos concisos. El Pri perdió toda su galanura. Los postulados de la Revolución que alimentaron sus principios se difuminaron a causa de intereses y de deformaciones ideológicas que fueron insertando en las generaciones posteriores en su trayecto. El propósito de las universidades extranjeras se cumplió cabalmente: formaron a toda una pléyade de jóvenes ambiciosos que asimilaron programas económicos y políticos del Imperialismo con toda la intención de aplicarlos en nuestro país.
Así nació el Neoliberalismo aprendido en Harvard, Yale, Chicago y otras escuelas cumpliendo lo que el embajador de principios de siglo había advertido y pronosticado. El PAN festejó esta evolución priísta a partir de Miguel de la Madrid que se fortaleció con absoluto descaro con Salinas de Gortari y los subsiguientes, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto. Obedientes al Imperialismo y a las oligarquías nacional y extranjera, entregaron, privatizaron empresas del Estado, bienes y recursos naturales modificando nuestra Constitución. Sin embargo, el espíritu de esa legalidad quedó vigente a pesar de ellos.
Esta era la Política Económica de Lázaro Cárdenas que estaba cumpliendo con la Constitución de 1917 nacida de la lucha revolucionaria: Reparto de tierras a los campesinos, formación del Ejido, Fundación de Ingenios Azucareros y Escuelas Normales Rurales para llevar instrucción escolar al pueblo; Fundación del IPN y Expropiación del Petróleo, la joya de la corona.
El fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, desde sus inicios mostró sus intenciones no sólo oponiéndose al trabajo de Cárdenas. Reunió a potentados, banqueros, hacendados y personajes de la Iglesia. Más aún, se convirtió, motu proprio en el abogado defensor de las empresas extranjeras para impedir la expropiación, es decir, defendió intereses extranjeros para permitir que estos siguieran usufructuando nuestro petróleo.
Dijeron que había que luchar contra el Comunismo acusación que, en ese entonces -e incluso ahora- les arrojó muy buenos dividendos pues han confundido a propósito el ser comunista con ser ateo aun cuando nunca han tenido la menor idea de lo que significa ese sistema económico. Precisamente, gracias a que se confesó católico y creyente ese Partido pudo afiliar masivamente a muchos ciudadanos.
Pregunto comedidamente a todos los jovencitos priístas y panistas cuyos partidos ahora coinciden en objetivos e intereses: ¿Están de acuerdo en permitir que empresarios yanquis, canadienses, japoneses, alemanes y otros se apropien del petróleo mexicano? ¿Están de acuerdo en entregarles nuestros metales preciosos: oro, estaño, níquel, plata, cobre y Litio? ¿Les parece más que correcto privatizar en su favor nuestros bosques y playas, nuestro mar? Vamos, ¿que nuestros recursos naturales sean propiedad privada y que nosotros sólo seamos contratados como mano de obra masiva, barata y dócil? ¿Y que nos dejen migajas de toda esa riqueza?
Ese es el objetivo primordial de estos partidos de derecha. No me crean, consulten.














