El régimen actual no se instauró en diciembre 2018. Comenzó cuando AMLO ganó la elección como Jefe de Gobierno, que, a decir verdad, fue un logro de consolación después de nunca haber ganado una elección, el partido de Cuauhtémoc Cárdenas le dio la oportunidad de gobernar el DF (en esa época). Cuando se autonombró “Presidente Legítimo” dio muestra de no respetar las leyes. Con su plantón en Reforma, con los ataques a los edificios públicos. Y sus candidaturas fallidas del 2006 y 2012, ha sido el camino de México hacia la dictadura. Quien no quiso verlo desde ese tiempo, fue porque no lo creía. Hombre que no ha respetado las instituciones ni para sí mismo. Su mandato como presidente de la república solo sirvió para cancelar grandes proyectos de inversión como el NAIM, acabar con instituciones como el CAPFCE, fondos económicos auxilio de desastres, de formación de deportistas de alto rendimiento, de fondos para incentivar la investigación científica en México. Desarticuló los organismos ciudadanos autónomos. Hizo que el INE (una institución que requirió de la sangre de ciudadanos que lucharon por la democracia) fuera ocupada por personas con intereses partidista, y obviamente por el actual de gobierno. En las últimas horas de su mandato (última semana de septiembre de2025) como vil personaje vengativo, obligó a las dos cámaras a aprobar de forma inmediata la reforma que no pudo hacer en los últimos seis años porque no tenía mayoría.
Diario hay señalamiento contra el anterior régimen, el de AMLO. Pero también diarios surgen señalamientos de la ineficacia, ineptitud, deshonestidad, abuso, de este gobierno en contra de la falta institucionalismo que sigue aplicando este gobierno actual de Claudia Sheinbaum.
Ahora, el régimen actual tiene todo el poder, mayoría simple y absolutas en ambas cámaras. No les cuesta tomar decisiones, aun cuando van en contra de la democracia y la seguridad de los mexicanos. Y lo están haciendo.
La oposición está minimizada y si le agregamos los intereses personales y no los nacionales, de algunos líderes partidistas que se ponen a favor, como fue el caso de la solicitud de desafuero de Cuauhtémoc Blanco, estamos peor.
La única salida es que los mexicanos que tenemos la certeza de lo que debe prevalecer como valores anticipados como nación, tengamos la firme confianza que los regímenes no son para toda la vida. Tienen su fecha de caducidad. El PRI duró 70 años en el poder, aun con sus inigualables principios y documentos básicos, ejemplo de muchos partidos en el mundo. Aun así, no pudo mantenerse en el poder más allá de las siete décadas.
Hoy en el partido en el poder no podrá mantenerse mucho tiempo, porque a la falta de un verdadero líder, terminarán por despedazarse entre ellos mismos. Recordemos también que, en el partido de Morena, dentro de sus filas tiene a lo peor de los gobiernos anteriores, priistas, panistas, perredistas. Morena ya es un Caballo de Troya que en un interior está su destrucción.
Y sin embargo, el daño ya está hecho. No volveremos a tener un sistema de seguridad social suficiente para atención de todos los trabajadores. Al contrario, le están succionando dinero que pagan los empresarios para beneficio de los trabajadores.
No se logró un sistema judicial autónomo. Bueno, ni siquiera hubo interés de los mexicanos por votar. Y la mitad de lo que obtuvieron los candidatos a ministros, magistrados y jueces (10%) lo obtuvieron con un acordeón, cual vil estudiante de cualquier nivel educativo, desharrapado, pidiendo limosna de un voto. Y se lo pidieron a los trabajadores de los gobiernos estatales y municipales donde gobierna Morena.
Tantas y tantas cosas que no se han logrado bajo este régimen.
Pero hay algo que con toda seguridad lo podemos ver, sentir y escuchar; la dictadura ya está aquí. Y los mexicanos, aun aquellos que ahora aplauden, pronto estarán en protesta e inconformidad. Solo esperemos, que en el momento que eso suceda, que aun sea tiempo de cambiar el rumbo.














