A lo largo de la historia, las guerras civiles, las guerras entre países, las guerras mundiales y todas las guerras habidas y por haber nos han demostrado que los miembros de los ejércitos han sido preparados para luchar, para pelear, para enfrentar al enemigo. Para ello les enseñan tácticas, estrategias, disciplinas y doctrinas. Les enseñan a mandar, pero también les enseñan a obedecer. No les enseñan a mediar, a socializar. Porque en caso necesario de negociar, intervenir en situaciones cuando es necesario que interactúen con la sociedad, tienen sus protocolos. Pero en ellos nunca se pierde el grado, la superioridad, el mando y la imposición del orden si es necesario.
La Ley Orgánica del Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos, en su artículo 10, indica la manera de conformar la organización de sus operaciones, y en este, muestra la estructura de los niveles de mando. Mando Supremo, que recae en el presidente de la República; el Alto mando lo ejerce el Secretario de la Defensa Nacional, el Estado Mayor, es el órgano técnico operativo colaborador inmediato del Alto Mando a quien auxilia en la Planeación y coordinación de los asuntos relacionados con la Defensa Nacional. El estado mayor y todos los órganos que lo integran están supeditados al Alto Mando.
Los Mandos Superiores están integrados por los comandantes en todos sus grados según le corresponda. Comandantes del Ejército, comandantes de la Fuerza aérea, comandantes de zonas militares, comandantes de Bases aéreas militares, etc.
Así está estipulado en la Ley referida. Es por ello que los militares son excelentes ordenantes, pero también son dóciles obedientes. Ello, porque se deben a sus mandos.
Si nos vamos a revisar la historia en el México post revolucionario, después, cuando aparentemente ya habían terminado las luchas revolucionarias, cuando Obregón se retiró a sembrar sus campos de cultivo y deseaba tener una vida feliz, la tentación de participar en la política lo llevó a ocupar la presidencia de la República en 1920, dando así a la creación de un gobierno militar, que solo fue superado y que los civiles lograran que se retiraran los militares, quienes habían promovido la creación de partidos políticos y gobiernos, tratando de aparentar que México estaba en Paz. Esto, solo se logró con el General Manuel Ávila Camacho, quien llegó a ganar la presidencia en una polémica elección con Juan Andreu Almazán, que hasta la fecha se cree que es el primer fraude electoral en el México Moderno.
Lograr esto, costó demasiado al país. Creación de partidos, organizaciones políticas, huelgas, rebeliones, ejecuciones, traiciones entre políticos y militares. Pero después de Ávila Camacho ningún militar ha gobernado a México. Y el ejército se ha disciplinado respetando al Supremo Mando en la persona del Presidente de la República.
Por otro lado, en otros países, los gobernantes que han accedido al poder gobernante, han terminado por ser dictaduras militares. Como ejemplo, Cuba. Nicaragua y Venezuela en la actualidad. En décadas anteriores tenemos a Argentina, Chile entre los más conocidos. Pero República Dominicana, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia, entre otros, han tenido la ingrata experiencia de haber sido gobernados por militares y no han dejado nada bueno a la sociedad de cada uno de ellos. Creció la violencia, la represión, el castigo a las libertades. Por ello fueron depuestos por su propio pueblo.
Hoy, en México se pretende abrirles la oportunidad a los militares a postularse. Es cierto que la Ley se los permite, pero pocos han sido los que han logrado llegar a una curul y nadie a presidente de la república.
Con la modificación pretendida a la Ley, les permitirán a los militares a gobernar este país.
Pero bueno, hoy, en esta clase gobernante, pueden hacer lo que quieran, tienen todo el poder y todo el dinero.
Pero lo que están provocando es que la presión social crezca. Y eso, al tiempo, trae consecuencias.














