Luego de casi cinco décadas de su origen y de seguir asentada en bastiones de algunos estados, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) permanece como una expresión al interior del SNTE y nunca, en este tiempo, sus dirigentes han vacilado siquiera en sustraerse para formar un sindicato alterno. En el país, desde el siglo pasado y luego de diferendos y disputas por el liderazgo sindical con grupos minoritarios en algunas entidades del país, estos buscaron separarse dando origen a sindicatitos que más tarde sucumbieron, pero ¿cómo se explica en ambos casos estos fenómenos?
La historia desde la creación del SNTE en 1943, se ha caracterizado por la disputa de su control direccional y en diversos momentos se entronizaron los ánimos hasta llegar a los enfrentamientos entre grupos, cuyos diferendos van desde las luchas por afianzar poder político e imponer ideologías, hasta el manejo de las finanzas de un conglomerado que hoy ronda los dos millones de afiliados, siendo el gremio sindicalizado más grande el mundo.
En este contexto surge hacia finales la década de los 70´s la CNTE que, entre sus objetivos, buscó hacerse del control del SNTE desde algunas entidades y Secciones del país, ocupando entre otras Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero y más recientemente Zacatecas, no obstante, la razón de no haber planteado hasta ahora una escisión para formar otra agrupación sindical radica en algo elemental: el contrato colectivo, la titularidad de las relaciones laborales, pero sobre todo, el poder de negociación político lo tiene el SNTE.
Y esto sirve para explicar lo segundo, es decir, el fracaso de los intentos que han surgido también en varias entidades del país, de la conformación de sindicatitos alternos al SNTE, pues si bien algunos fueron reconocidos legalmente, nunca recibieron el trato laboral y político que pretendieron, pues este sin chistear, lo tiene el SNTE, e incluso más allá de preocuparse por las aventuras de algunos desertores y de la propia CNTE, la disputa por el sindicato oficial ha estado entre los mismos grupos institucionales que lo conforman, en el plano Seccional y Nacional.
Así es que, por ejemplo, si entre los afiliados a la Sección 19 del SNTE de Morelos hay quienes dudan sobre la conveniencia de pasar a las filas de otro sindicato, habrá que pensarlo juiciosamente, pues no es casualidad sino normalidad en las relaciones establecidas con la autoridad o patrón, que sólo se dialogue, negocie y acuerde con la representación y los liderazgos sentistas.
Y no es que el que esto escribe lo diga, sino que para comenzar están todos los documentos oficiales que van desde el contrato colectivo, las minutas de negociación contractual de cada año y una serie de elementos jurídicos y normativos que sustentan en la práctica esa negociación y los acuerdos entre el SNTE y el gobierno federal.
Más aún: en el caso de Morelos, el Convenio de Condiciones Generales de Trabajo de Concurrencia Estatal del año 2013, último firmado entre el gobierno local y la Sección 19, establece con claridad los beneficios laborales y económicos que, “los afiliados” a la misma alcanzaron desde el año de 1992, (periodo de la doble negociación) y los cuales se ratifican también en el Acuerdo de Automaticidad, ambos documentos de los que tenemos copia.
Asimismo, el decreto 228, por el que se crea el Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), en su Artículo 13 reconoce los derechos adquiridos de los trabajadores de la educación del estado y otorga la titularidad de la relación laboral al SNTE, Nacional y Seccional, sin embargo, existe algunos documentos de carácter local que también establecen que los beneficios adquiridos son sólo para los afiliados a la Sección 19, como es el caso de la Prima de Antigüedad, cuyo decreto del año 2006 fue reformado el pasado mes de enero para otorgar un monto actualizado para quienes a partir de este año 2025 se retiren.
En esta tesitura, sólo a los aventurados se les ha ocurrido desertar e intentar iniciar de cero y sin poder político, ya no digamos una negociación, sino siquiera para que se les considere ser escuchados por las autoridades, eso sin considerar sus antecedentes, pero eso ya será tema de otra entrega, a ver…














