Es cierto, hay un trago amargo que Morena tendrá que tomar esta semana, escuchar a la Prensa y la oposición diciendo que la baja participación hizo de la elección judicial un fracaso.
Lo cierto es que a pesar de las penosas imágenes de casillas solas, hay que entender el objetivo inicial para comprender que Morena no tiene nada por lo que derramar una lágrima, para ellos el domingo hubo un triunfo sin precedentes.
Puede repetirse hasta el cansancio que la reforma era una demanda popular y su objetivo era democratizar hasta el último rincón del gobierno, pero la realidad es que el objetivo fue el control político del único del único poder que aún podía meter las manos, motivado por un berrinche que inició por derribar decretos y que la presidenta de la corte no aplaudiera de pie al ex Presidente.
Mientras que la oposición festejaba algunos triunfos municipales en Durango y Veracruz, Morena festejaba haber ganado la mayoría absoluta de un poder y en una extraña especie de sueño autoritario colocó a jueces, ministros y magistrados que habían pasado por su supervisión y aprobación.
Para ellos, la baja participación no representa un problema, si no un camino pavimentado para hacer lo que ellos quisieran, como ellos lo quisieran sin tener que considerar ni siquiera la mano de la oposición.
No es casualidad, que después de una desaparición -por lo menos mediática- el ex Presidente, López Obrador, haya salido de su autoexilio para votar y mandar el poderoso mensaje de que después de una lucha con el poder judicial él ganó todo y hacerle ver a la gente, que incluso en el exilio sigue atento y mandando en la política nacional.
Resulta preocupante, que el éxito de Morena, sea para nosotros una desgracia cuando nuestras metas deberían estar en sintonía.
Me atrevo a decir que el proceso fue una desgracia por los miles de acordeones que impunemente eran repartidos a los votantes, porque hoy comprobamos que el INE que tanta madurez le costó México, es más un observador que árbitro, porque la justicia que esperábamos hoy estará más lejos por un capricho.
Pero es sobre todo una desgracia porque hubo miles de personas en México, como los campesinos, madres solteras y obreros que vi votando en Tepoztlán, que fueron a las urnas con la verdadera intención de participar en la democracia nacional y hacer patria al involucrarse en las decisiones del país y se enfrentaron a un proceso difícil y complicado del cual solo podían salir con la frase “Que difícil fue votar” y que es y será, una farsa, producto de un capricho del Poder.














