El proceso de renovación del Poder Judicial de la Federación implicó para las autoridades electorales de México, todo un reto y para la ciudadanía, el abrir la puerta a nuevas realidades sociales.
El tiempo de campañas, no permitió a los mexicanos, conocer más que aun porcentaje ínfimo de los candidatos a los nueve cargos de personas ministras de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); cinco magistraturas del Tribunal de Disciplina Judicial; dos magistraturas de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); 15 magistraturas de las salas regionales del TEPJF; 464 magistraturas de circuito y 386 personas juzgadoras de distrito. De muchos, de la gran mayoría, no escuchamos hablar, ni conocemos sus rostros. Ni que decir de sus propuestas, no sabemos de sus orígenes, ni los pormenores de sus proyectos y, mucho menos, quienes los patrocinan.
El proceso, fue una muy dura sacudida para los integrantes del Poder Judicial, quienes se vieron obligados a salir de sus oficinas y realizar campaña en las calles, escuchar las informidades, las solicitudes, las quejas y el hartazgo ciudadano. Los más preparados, aquellos destacados jurisconsultos que han promovido e innovado con sus propuestas la forma de impartir justicia, se encontraron con que los llamados “ciudadanos de a pie”, no conocían sus promociones, ni aplicaciones de excelencia a la ley. Sabemos de jóvenes --muy jóvenes—talentosos que le han apostado a la posibilidad de innovar y crecer junto con este nuevo Poder Judicial de la Federación que se está desarrollando.
Hay un enorme riesgo de que, como nación, nos equivoquemos al modificar la forma en que elegimos a los impartirles de justicia, a los nuevos integrantes de este ahora histórico Poder Judicial de la Federación, que se traduce, no solo en los “acordeones” propuestos por alguien y llevados a las urnas –autorizados o no por las autoridades electorales--, en los miles de votos nulos y en las decisiones de muchos de nosotros, de votar, prácticamente al azar; sino en la afinidad ideológica que sin duda habrá, de quienes resulten ganadores… sin embargo hay que reconocer que este cambio, era muy necesario; tal vez la forma no sea la correcta (porque se daña a los buenos elementos que pudiera haber desde los cargos más bajos, hasta las sillas de los Ministros y Magistrados, metiéndolos a todos en la misma bolsa); pero si era muy necesaria… y como siempre lo decimos cuando se eligen a nuestros representantes del nivel de gobierno que sea. No basta con ir a las urnas a elegirlos; con decretar nuestro rechazo en un voto nulo o absteniéndonos a ir a votar; ahora, debemos de darles seguimiento minucioso y exigir que cumplan con lo que prometieron en campaña…
Ahora veremos quienes resultan ganadores de este proceso que en Morelos implicó la instalación de mil 164 casillas seccionales; el traslado y disposición de nueve millones 386 mil 214 boletas resguardadas en las juntas distritales ejecutivas, para que los inscritos en la Lista Nominal que asciende a: un millón 576 mil 940 ciudadanos --de estos, 832,172 son mujeres es decir, un 52.82 por ciento y 744 mil 767, hombres, un 47.18 por ciento--, ejerzamos nuestro derecho a votar, por el histórico Poder Judicial de la Federación, a través de seis boletas.














