Ayer me encontraba en mi carro rumbo a mi trabajo en el Senado de la República ubicado en Paseo de la Reforma; después de haber cruzado la sección donde se encuentra el Parque de Chapultepec y el Museo de Antropología e Historia y a punto de llegar a la zona de grandes edificios, un policía me indicó detenerme mientras otro ponía una cinta amarilla, al preguntarle porque no podía pasar me dijo que los maestros ya habían empezado los bloqueos.
Di una vuelta gigantesca, entre rutas desviadas y gente enojada porque no podría llegar a tiempo a su trabajo y después de casi una hora detenido en el tráfico, puede llegar a una plaza cercana donde pagué el triple de lo que habitualmente hago por un lugar de estacionamiento. Al salir, fue la misma historia, una ciudad paralizada hizo de mi trayecto una pesadilla al nivel de hacer que me preguntara ¿Dónde está la Guardia Nacional y granaderos que quitaba a estos manifestantes?
Inmediatamente un duro bandazo de conciencia me hizo acordarme de aquel casi adolescente que veía las noticias en la computadora de sus papás y cuya sangre ardía al ver cómo al Estado no le interesaba la gente y quitaba a base de medidas coercitivas a grupos minoritarios que luchan por reconocimiento, respeto, seguridad y atención del Estado, lo cual, me parecían en ese momento, demandas legítimas.
Entonces empecé a analizar lo que tenía frente a mis ojos. Primero, me parece interesante que Sheinbaum tiene frente a sí algo que no se había visto desde el gobierno de Enrique Peña Nieto: una posición incómoda, decidida y difícilmente atacable. López Obrador tuvo la ventaja de que su oposición marchaba con un Starbucks en la mano y después se iba a desayunar a Polanco, mientras que los maestros son nobles profesionistas y utilizar medidas coercitivas contra ellos, es asegurar que la Prensa Internacional esté al día siguiente haciendo preguntas peligrosas como: ¿es un gobierno autoritario?
Sin embargo; mientras que la gente puede ver la nobleza de los maestros, a ella le toca lidiar con los sindicatos, esos mismos que son capaces de ganar o hacer perder elecciones y es que han hecho un contubernio con el Poder y que no hace tanto, paralizaron Oaxaca debido a la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto.
La verdad, es que los sindicatos han pasado de ser un necesario aliado para defender los derechos de los trabajadores, a un extraño tumor del Poder, cuyos líderes buscan su beneficio y su riqueza, utilizando el músculo de sus trabajadores organizados.
A pesar de tener muy buenas ideas y estar implementando muy buenos proyectos, Claudia ha tenido problemas para mantener el control político del país, y hoy parece que funcionarios cercanos al presidente López Obrador siguen manteniendo el control político y el Poder para tomar decisiones ayudados de las protestas que se desarrollan hoy en la Ciudad de México y ceder a esas estrategias de presión, sería mostrar el camino y la manera para exigir cosas.
Mientras tanto, nosotros debemos darnos cuenta de que en México, existe un gran rezago educativo y el gobierno debe entender que, a pesar de que no voten las infancias, deben ser prioridad y la educación debe ser un eje de gobierno que debe ser buscado y, de la misma manera, tenemos que cuidar la forma en la que los sindicatos interfieren en la vida política.














