Las Madres Buscadores llevan quince años buscando a sus hijos, hermanos o nietos. Buscando con sus propios medos, con sus propios recursos, sin el apoyo de gobiernos ni organizaciones financieras. Solo colectivos sociales.
Hoy, a quince años en promedio que comenzaron a buscar, en el camino han quedado varias de ellas, que fallecieron por la tristeza y el cansancio. Otras continúan tomando fuerza física y emocional desde su interior, auto ayudándose. Y lo más lamentable, como en su búsqueda trastocan a las organizaciones criminales, algunas han terminado siendo atacadas por el crimen organizado, en donde también han perdido la vida. Pero lo peor aún, recibiendo la indiferencia de los gobiernos en turno. En el sexenio de Peña Nieto ya se registraban 50 mil desapariciones. Las madres marchaban para exigir al gobierno que intensifiquen su búsqueda. Hubo omisión, así como la hubo con Felipe Calderón. Cuando tomó posesión López Obrador se tenía la esperanza que, por ser de ideas de izquierda, pero también así lo había prometido, de cambiar las políticas públicas, de apoyar a los grupos y personas en esta situación. Pero oh sorpresa, no fue así, al contrario, hubo desdén, desinterés y además no funcionaron las estrategias de seguridad y justicia, pues las cifras crecieron enormemente. El número de desaparecidos rebasó los 120 mil. No se intensificó la lucha contra el crimen, se solapó bajo el argumento de “abrazos y no balazos” y las madres buscadoras no fueron atendidas.
Por otro lado, en aras de la lucha anticorrupción, López Obrador culminó los últimos días de su sexenio, con una ley, la REFORMA AL PODER JUDICIAL, que en lugar que garantizar la impartición de justicia viene a hacerla más complicada. Es cierto que se requieren cambios administrativos en el Poder Judicial, pero no al nivel que lo están haciendo. Porque se agrava el problema al enviar a los abogados a tratar de ser populares, simpáticos, a que caigan bien. Un juez, magistrado o ministro no tiene que ser popular, debe tener la experiencia en la interpretación de la Ley y de salvaguardar el derecho. Y para ello se requiere carrera judicial y no ser popular. Además, la reforma permite a postularse para ser elegidos con mínimos requisitos, lo que permite a personas de dudosa calidad moral a ocupar estos cargos de delicada postura.
Y lo anterior ¿cómo afecta a las madres buscadoras? Porque ese es nuestro tema.
Las madres han exigido fiscales autónomos, evaluación al trabajo fallido del ejército y acciones de la Corte para invalidar la Ley de seguridad interior (lo cual se logró); y aquí viene las razones del por qué se logró. Porque hay autonomía en la Corte, porque se analizó la referida Ley y se encontró que existían en excesos al estado en el uso de la fuerza y sus atribuciones. Eso no hubiera sucedido en una Corte al servicio del estado como se pretende hoy.
Los jueces, magistrados y ministros que sean elegidos en este proceso, en su mayoría estarán al servicio del ejecutivo, puesto que hoy, en sus tres órdenes (federal, estatal y municipal) donde gobierna Morena o un partido oficialista, le están exigiendo a los servidores públicos una cuota de votantes, obviamente a favor de un candidato.
Un comentario al margen. Los candidatos independientes, es decir, aquellos que tienen el interés de verdaderamente servir, pero no tienen apoyo de algún diputado, senador o gobierno, como lo tienen los “bendecidos” están invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo, porque tienen confianza en que verdaderamente el Poder Judicial cambiará, pero se llevarán la sorpresa que esta elección ya está predeterminada.
Es por ello que No existirá autonomía, por lo cual no existirá verdadera justicia.
Las madres buscadoras y todo aquel, usted o yo, no encontraremos una verdadera impartición de justicia. Es por ello que quienes si piensan, razonan y analizan, están en contra de este proceso de elección en el Poder Judicial. Y usted, aun así ¿votará?














