Durante las últimas semanas, especialmente los días recientes, el Poder Judicial de Morelos está en una crisis que ha mantenido la preocupación de los otros Poderes del Estado, así como el tema ocupa la atención de los medios y de la opinión pública, sin embargo y hasta la noche de ayer no había visos de superar dicha crisis con la elección de un titular en la presidencia, y las pugnas internas entre grupos de magistrados prevalecían, generando una parálisis en la administración e impartición de la justicia.
Este trance en el Tribunal Superior de Justicia es inédito, no sólo por la politización que alcanza el Poder Judicial del estado sino por su bajísimo nivel, es decir, por la exhibición de acuerdos y desacuerdos, pactos y traiciones, componendas y demás actos que, en términos simples y llanos, advertirían sucesos de corrupción de los que estarían haciendo gala la mayoría de los 22 magistrados que lo integran, y cuyo desaseo salpica también a los otros Poderes del Estado.
Pero la cosa no para allí, sino que las banalidades exhibidas denotan ambiciones desmedidas de poder y dinero, como el origen de las disputas entre grupos de magistrados que tratarían de vender cara la pérdida de privilegios, o bien, para que en medio de esta crisis otros impongan una nueva hegemonía, como si de un botín se tratara y no de la representación de una institución cuya mayor responsabilidad es la de impartir justicia.
Lo que ocurre en el TSJE simboliza también la profunda crisis en la que está sumido el sistema judicial de los estados, donde el histórico rezago, la burocracia, la presumible corrupción, el nepotismo y otros tantos males, conforman un cáncer que lastima a la sociedad y que requiere de una cirugía mayor.
Un juicio político y la destitución de algunos o todos los magistrados podría ser una solución, aunque dicen los expertos que si bien no es imposible, esto prolongaría la crisis y la paralización de las tareas en el Poder Judicial, veremos en qué termina lo que parece ser un trágico novela…
LAS REDES: Quienes lideran y operan la movilización de los simpatizantes de la CNTE extraviaron la brujulea hace tiempo, pero también sus movilizaciones de chantaje no tienen fuerza. El paro nacional al que convocaron no tiene eco ni repercusiones en la mayoría de los estados del país, en donde las actividades en las escuelas transcurren normal y sin contratiempos, por lo que la presión que sólo pueden ejercer la concentran en la capital del país, sin embargo su estrategia es fallida y lejos de abrir puertas las han cancelado, por lo que de seguir en la misma ruta, pronto los recibirá sólo algún funcionario de medio pelo de la SEP o del gobierno de la CDMX, porque la presidenta Claudia Sheinbaum, no parece dispuesta ya a desgastarse con la necedad de los dirigentes disidentes, cuya sinrazón los ha llevado a un callejón sin salida. No hace mucho, en el año 2018, varios de los dirigentes históricos y emergentes de las CNTE, tuvieron todo y asumieron puestos claves donde son fraguadas y tomadas las decisiones políticas y sociales del país, cuando alcanzaron posiciones de poder en los gobiernos de los estados donde son y no eran fuerza, en los Congresos locales y en el Congreso de la Unión, ya que arrastrados por la cargada de AMLO como candidato de Morena, probaron las mieles del poder y el dinero, pero poco les duró el gusto y así como subieron, bajaron en tan solo seis años. Mientras estuvieron arriba nadaron de a muertito y se la llevaron cómodamente, pero ahora que regresaron (si es que regresaron) a las aulas se volvieron nuevamente tropa y se acordaron que era necesario reavivar su “lucha” para subsistir, convirtiendo en enemigo a quien les dio espacios políticos y los consintió cuando así les convino, para la CNTE, ahora resulta que un gobierno del izquierda tampoco los satisfaced, a ver…














