La inseguridad en el país sigue siendo un pendiente que no se antoja fácil de contener, ya no resolver. La violencia que genera el crimen organizado es difícil de controlar, sobre todo por la infiltración que existe del mismo en los diferentes niveles de gobierno. El dinero que manejan permea en las diferentes estructuras de gobierno y se hace evidente cuando vemos que no disminuye su presencia en diferentes zonas que tienen como centros de operación en el país.
La complicidad es un elemento que juega un papel trascendental en este tema, porque sin la anuencia de alguna autoridad el negocio del crimen organizado se complica o incluso se viene abajo. Desde la administración anterior el discurso fue de ataque frontal a la corrupción, sin embargo, esta solo fue disminuida en algunas áreas de gobierno.
Ha trascendido en algunas redes sociales, la cruzada emprendida por el Secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch por denunciar posibles actos de corrupción, complicidad y malos manejos en la administración pública. Un ex gobernador balconeado por su actuar cuando tuvo la responsabilidad de gobernar Coahuila y hasta la Sedena quien actúa de manera sospechosa por desmantelar un cuartel de inteligencia en Iztapalapa que contenía información confidencial clasificada.
Estas actuaciones dejan entrever que el poder público esta coludido con el crimen organizado y por ello es tan difícil poder encontrar estrategias para enfrentarlo. Esto no significa que el crimen organizado este ganando la batalla, pero si deja en claro que este ha impregnado espacios importantes del poder público y por ello su erradicación es más compleja de lo que se pudiera pensar.
Evidenciar a un ex gobernador de la manera en que lo expuso el Secretario de Seguridad Pública hace evidente lo que todo mundo sospecha, pero que hasta hoy nadie se había atrevido a decir y hoy que se dice la expectativa es que algo ocurra. La única manera de detener este tipo de acciones es dejar atrás la impunidad. Si algún funcionario público del nivel que sea esta bajo sospecha debe ser investigado y para ello debe renunciar al fuero que tiene.
Este mismo esquema se debe repetir en el ámbito municipal, es claro y evidente que varios alcaldes en el país se involucran con el crimen organizado, sin embargo, es claro que nunca ha pasado nada por ese hecho. Esa es la razón principal por la que se sigue replicando esto en algunos alcaldes cada 3 años. Mientras la impunidad siga siendo la constante en el tema, la práctica se seguirá repitiendo en varios de los 2,500 municipios del país.
La valentía con la que el Secretario de Seguridad federal esta enfrentando el tema, debe servir de ejemplo en todos aquellos Secretarios estatales que de verdad pretender acabar o disminuir este flagelo. Sin duda, los riesgos por enfrentar de esa manera los tentáculos del crimen organizado, representa un riesgo latente por tratarse del poder criminal más violento en la historia del país. Pero si no se le enfrenta de esa manera estaríamos condenados a continuar siendo rehenes de los intereses mezquinos de unos cuantos, por ello es invaluable la manera de enfrentar el problema.
Hoy vivimos en un periodo de reestructuración institucional que debe oxigenar la vida pública del país. A pesar de los obstáculos se debe enfrentar desde una perspectiva patriótica a quienes se pretenden dueños del país. Hay resistencias y la muerte de dos cercanos a la Jefa de Gobierno de la CDMX lo demuestra. Un homicidio como el perpetrado este martes pasado no detiene lo imparable, el proceso de transformación sigue adelante. Por la memoria de Ximena Guzmán y José Muñoz demandemos alzar la voz y que se inicien carpetas e investigación contra todo aquel servidor público que sea sospechoso de estar coludido con el crimen organizado, es momento de poner un alto a la mafia de corbata para detener a los criminales con pistola.














